En Mendoza, por ejemplo, se denunció un terrible faltante de insulina, y muchos debieron recorrer farmacias por toda la provincia para conseguirla o, incluso, cruzar hasta Chile para comprarla, corriendo el riesgo de quebrar la cadena de frío y arruinar las propiedades de la droga.
Por su parte, en el norte del país, la Sociedad Salteña de Diabetología denunció que la actual reducción de stock de insulina responde a maniobras de «neto corte especulativo».
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