El presidente Eduardo Duhalde está dispuesto a firmar hoy un decreto de necesidad y urgencia que fija un aumento promedio de 10% en las tarifas de electricidad y gas. Pero hasta anoche se discutían los ajustes definitivos, por lo que puede haber alguna demora. El punto es que como los que consumen menos no tendrán aumento, el promedio de 10% implica una suba mayor que ese porcentaje para usuarios medios y altos y para la industria. Se discutía cómo repartir el incremento entre ambos segmentos, bajo la presión de la industria, que reclamó contra "aumentos discriminatorios". Con todo, expertos creen que la medida es débil desde el punto de vista legal y que la Justicia terminaría suspendiéndola. Para algunos, el gobierno busca mostrar al Fondo que "quiere, pero no puede", lo que a esta altura no convencerá a las autoridades del organismo. La decisión de aumentar las tarifas es razonable porque las empresas deben asumir los mayores costos y continuar con las inversiones. En el caso de la luz, por ejemplo, un diciembre caluroso podría significar cortes de energía si no se invierte.
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El ministro de Economía, Roberto Lavagna, pidió que el decreto estuviera listo para la última hora de anoche, de lo que se infiere que busca que hoy mismo lo firme el presidente Duhalde.
Uno de los aspectos que hasta anoche no estaba definido era la fecha de vigencia de los ajustes. Según algunos funcionarios, la suba debería ser retroactiva al 1 de este mes, pero se estima que Lavagna se inclinará por hacerla regir a partir del 1 de diciembre.
Los equipos técnicos de la Secretaría de Energía y los entes reguladores cerraban anoche los ajustes definitivos que tendrá cada tipo de usuario. El problema principal radicaba en cómo repartir la suba entre usuarios residenciales e industriales. Esto es así por lo siguiente:
• Los usuarios de menores consumos no tendrán aumento, por lo tanto el alza para que resulte en promedio de 10% debe ser más alto que ese porcentaje para el resto de los consumidores tanto en luz como en gas.
• Las centrales térmicas que producen electricidad tampoco tendrán suba en el precio del gas, porque se busca evitar un incremento mayor en la tarifa de luz.
• Por consiguiente, el aumento promedio de 10% en la tarifa de gas debe repartirse entre menos consumidores: la industria y los usuarios residenciales de consumos medios y altos.
• Habrá una única tarifa residencial, excluidos los usuarios de menores consumos, tanto en luz como en gas.
• La industria, a través de Luis Pagani (Arcor), presidente de la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), presionó en público y en privado al gobierno para que no haya «aumentos discriminatorios».
• Por esto último, hasta anoche se discutía cuánto aumentar a la industria y cuánto a los usuarios residenciales.
• En principio, la suba para residenciales medios y altos será mayor a 10% en ambos servicios.
• Para la industria, los porcentajes en discusión oscilan entre 13% y 16%.
• Para el GNC (gas natural comprimido) ya estaría cerrado que el aumento sería de 15%.
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