Tras lograr una baja del desempleo, el primer ministro francés,
Dominique de Villepin, anunció -a 100 días de iniciado
su gobierno- una amplia reforma fiscal.
París (EFE) - Una semana antes de cumplir sus primeros 100 días al frente del gobierno de Francia dominados por la lucha en favor del empleo, Dominique de Villepin apostó ayer por el «crecimiento social» como segunda etapa de su acción para modernizar el modelo francés.
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Flanqueado por ocho de sus ministros, Villepin desgranó en rueda de prensa una batería de medidas, incluidas una «gran» reforma fiscal, incentivos a los beneficiarios de ayudas sociales para volver al trabajo, iniciativas sobre la vivienda o para desarrollar el ahorro energético y las energías renovables en la era «pospetróleo» en la que, dijo, «hemos entrado».
La «modernización» del modelo social francés que considera imperativa y que debe hacerse con « legibilidad» y «simplicidad» pasa por «favorecer un crecimiento que beneficie a todos, que devuelva poder adquisitivo a los franceses, que produzca empleos». En concreto, «un crecimiento social» que responda a los objetivos de « justicia y responsabilidad» y que no deje a nadie «al borde del camino», recalcó Villepin. Después de felicitarse por la baja del desempleo, cuyo índice cayó en julio por debajo de 10% por primera vez en casi dos años y que -dijo-ha continuado en agosto, Villepin quiere abrir ahora «la segunda etapa» de su acción «poniéndola bajo el signo del crecimiento social».
• Reforma
El jefe del Gobierno conservador francés anunció una «gran» reforma del impuesto sobre la renta, efectiva el 1 de enero de 2007, y una baja impositiva de 3.500 millones de euros.
El número de tramos de este impuesto (que pagan 16 millones de contribuyentes) se reducirá de siete a cuatro, dentro de esa reforma que quiere beneficiar en particular a las clases medias activas que ganan de 2.000 a 3.000 euros al mes, explicó.
• Pago extra
Pero también se reducirá el tipo máximo impositivo, aplicado a los contribuyentes con los ingresos más altos, avanzó Villepin, si bien matizó que la reforma del Impuesto sobre la Fortuna (reclamada por miembros de su mayoría conservadora) no es su prioridad. Ante las demandas generalizadas de mejora del poder adquisitivo, el primer ministroanunció que se autorizará a las empresas a hacer un pago excepcional de mil euros a sus asalariados.
Villepin, para quien «el trabajo debe compensar», desgranó diversas medidas para incentivar la vuelta al trabajo al señalar que quiere «que sea más interesante y más fácil trabajar que vivir de ayudas».
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