Cuando ayer, un tanto nerviosa -claro, venía de una entrevista con el presidente Kirchner-, la ministra Felisa Miceli aseguró que «no vamos a permitir aumentos» (en relación con el anuncio de las prepagas), en su impulso agregó otra frase poco feliz. Sostuvo: «Tampoco vamos a permitir que cada mañana la población se vea afectada en su tranquilidad con noticias de este tipo». Pasto para las fieras que cuestionan los embates del gobierno contra la libertad de prensa, expresión desafortunada e imprudente que también revela un espíritu de censura. ¿Se dedicará ella a tachar lo que se escriba en los diarios o a tapar lo que puedan decir los periodistas por radio o TV? Freud tiene una respuesta para esta manifestación del inconsciente.
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