La cumbre de los nueve jefes de Estado de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR), acordó esta noche dar un fuerte respaldo a la institucionalidad democrática en Bolivia y enviar una comisión para investigar "el tema de la masacre de Pando" en ese departamento del vecino pais.
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En la declaración de la Moneda que fue leida esta noche por la jefa de Estado de Chile Michelle Bachelet, se exhortó a respetar el "irrestricto respeto" a la democracia y a los derechos humanos, y el "mas pleno respaldo" al presidente Evo Morales.
Asimismo, rechazan "energicamente" cualquier intento de "golpe civil" en ese pais y se condena el ataque "por parte de grupos que buscan" alterar el sistema democrático boliviano.
En ese sentido, expresaron la condena a "la masacre" en el departamento de Pando, solicitando al gobierno de Evo Morales acepte la presencia de una comisión enviada por UNASUR a fin de investigar los sucesos que pudieron haber causado una treintena de vítimas fatales, víctima del ataque a tiros de sicarios de origen brasileño.
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, aseguró al término del encuentro que "cuando se afecta la estabilida de un pais se afecta la estabilidad de la región" y que uno de los puntos más destacados hace a la "dfensa irrestricta de los derechos humanos en Bolivia a partir de la creación de una comisión para "investigar el tema de la masacre de Pando".
La mandataria chilena Bachelet, en su calidad de presidenta pro témpore del bloque, encabezó el encuentro en el emblemático Palacio de La Moneda el presidente boliviano Evo Morales; de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Paraguay, Fernando Lugo; de Colombia Álvaro Uribe, además del venezolano Hugo Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa.
En la denominada "Declaración de la Moneda" se hizo referencia a lo sucedido el 11 de septiembre de 1973 cuando el presidente chileno Salvador Allende fue destituido por un golpe militar que encabezó el ex dictador Augusto Pinochet.
La cumbre extraordinaria, que comenzó a las 15:50, con cincuenta minutos de retraso y en completo hermetismo, se desarrolló en el salón Montt-Varas del Palacio de La Moneda.
Según anticipó el canciller chileno, Alejandro Foxley, Chile propuso a sus pares sudamericanos la instalación de una mesa de diálogo y el envío de una misión de la Unasur y la OEA a Bolivia, donde los enfrentamientos en el marco de los intentos de separatismo en cinco departamentos dejaron al menos una veintena de muertos y cientos de heridos.
"El punto es la instalación de una mesa de diálogo que puede estar acompañada por la presidencia pro témpore de Unasur (ejercida por Chile) en una visita a La Paz, conjuntamente con la OEA para conversar con todos los sectores" enfrentados en la grave crisis que sacude Bolivia desde hace un par de semanas, señaló Foxley.
En conferencia de prensa en la sede de la Cancillería, Foxley reveló que el objetivo inmediato de la misión sería "establecer un calendario para terminar con la violencia y hacer que el diálogo sea permanente en las próximas etapas de la democracia boliviana".
Poco antes de las 15:00, Bachelet comenzó a recibir en la alfombra roja apostada en el patio de Los Cañones, en Palacio, a cada uno de los nueve mandatarios de la región que aceptaron el llamado para participar de la reunión de emergencia.
Asistieron además el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y representantes de Guyana y Surinam, mientras que el Presidente de Perú, Alan García, se excusó de concurrir por problemas de agenda, y envió en su representación a su canciller, José Antonio García Belaúnde.
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