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Octubre deja un sabor amargo en los inversores que apostaron a las acciones y bonos; el billete norteamericano acumuló en los últimos 30 días una suba de 3,76%, prácticamente el rendimiento anual de los que inmovilizaron su dinero en un depósito a plazo fijo.
Paralelamente, el índice Merval de las empresas líderes de la Bolsa porteña arrastra una caída de 5,55% y en algunas de las emisiones más negociadas de bonos de la deuda la diferencia en ese sentido orilla 6%.
A los fines puramente estadísticos, los valores al público del dólar finalizaron el viernes en $ 3,03, pero en rigor en los mostradores de varias entidades el billete estadounidense terminó ofreciéndose a $ 3,02 o diez centavos por encima de los valores que mostraba a fines de setiembre.
La mayor demanda de divisas tiene que ver con el retorno a sus países de origen de los dólares que llegaron del exterior atraídos por la rentabilidad de los bonos. La fuga de capitales es un fenómeno que afecta a toda la región: la suba de la tasa de interés en los Estados Unidos desalienta el ingreso de capitales en mercados emergentes.
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