Un estudio del IARAF sostiene que "desde el año 2002 todas las adecuaciones dispuestas por la autoridad fiscal en esta mecánica de cálculo han respondido a ajustes en los mínimos y deducciones (en un porcentaje inferior al crecimiento de los salarios nominales), permaneciendo inalterable la escala de liquidación del tributo".
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Explica que el efecto de esta situación ha sido un constante crecimiento en la alícuota efectiva que alcanza a los sectores de salarios medios y altos, fenómeno que se repetirá en el año 2010 si se mantiene la misma modalidad de ajuste.
"En este sentido, la solución más equitativa para el año en curso sería, además del correspondiente ajuste de mínimos y deducciones, la adecuación de la escala en los mismos porcentajes que el gobierno ha incrementado aquellos desde el año 2002, como forma de reconocer el desgaste que el proceso inflacionario ha producido sobre los salarios nominales", afirma.
Y concluye que "una medida de esta naturaleza, si bien mantendría una presión tributaria superior a la que existía en los años 2001 y 2002, morigeraría la misma de manera tal que responda solamente a mejoras en el salario real y no sea producto de crecimientos nominales para compensar la inflación".