Es notorio el despegue -ya se aproxima a los niveles máximos
históricos- del gasto primario del sector público nacional
(administración nacional más PAMI, fondos fiduciarios
y otros organismos) medido en dólares.
La laxitud con que el gobierno está administrando el gasto público desde el año pasado se refleja en su sostenido crecimiento, pese a disimularlo, mes a mes, con los datos del superávit.
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La dimensión que ha adquirido esta importante variable genera preocupación entre los analistas que destacan, como en el caso del banco Santander Río, que el gasto público en dólares muestra un crecimiento promedio de 27% anual desde el nivel mínimo -de los últimos trece años-que alcanzó en 2002.
Según Raúl Vázquez, economista del Santander Río, el gasto público del gobierno nacional alcanzó en 2006 los u$s 44.050 millones, lo que aún resulta 10% inferior a los u$s 49.000 millones promedio registrados entre 1993 y 2001. Cabe señalar que el nivel al que asciende el gasto público, que casi equipara al de la convertibilidad, se da con un tipo de cambio muy devaluado.
Vinculación
Algunos analistas justifican el comportamiento del gasto vinculándolo con la performance del superávit fiscal, es decir, que como los ahorros crecen también pueden hacerlo las erogaciones.
A esto se suma el hecho de que 2007 es un año de elecciones, por lo que se descuenta que el gobierno echará mano, en forma indiscriminada, a los recursos tributarios en pos del éxito electoral.
Cierto es que en 2002 la crisis y la abrupta devaluación provocaron una fuerte contracción del gasto público medido en moneda extranjera, que descendió a niveles de u$s 16.900 millones. «Cuando a dicha variable se la mide en términos de equivalencia porcentual del PBI, la contracción no fue tan brusca, dado que el gasto cayó a 17% del Producto en 2002 desde 18,2% un año antes», señala el informe.
Resulta obvio vislumbrar que a partir de la importante recuperación de la economía, el nivel del gasto público en términos de dólares experimentaría una mejora significativa.
«Si se compara el gasto público con la evolución del PBI en dólares entre 1993 y 2001, se tiene que el incremento promedio anual del gasto primario superó por 6,1 puntos porcentuales a 21% de incremento promedio anual del PBI», afirma el banco.
Protección
A la hora de proyectar un escenario futuro surgen serios interrogantes, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno viene disfrutando de una confortable situación financiera desde 2003 basada en un superávit primario del orden de 3,4% del PBI ( promedio 2003-06), de la mano de una espectacular mejora en los ingresos en torno de un crecimiento de 31% promedio anual. «Mirando hacia adelante, resulta difícil proyectar subas en los ingresos totales del gobierno de esta magnitud», considera Vázquez, quien destaca que «si se observan las evoluciones de los últimos dos años, se tiene que el crecimiento anual de los ingresos públicos en dólares se desaceleró a 20% anual» (esto es, 1,3 punto menos que el crecimiento del gasto primario en dicho período).
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