21 de septiembre 2005 - 00:00

Giro: admiten que Aguas volvería a ser estatal

El gobierno contempla la reestatización de Aguas Argentinas, luego de que los actuales accionistas, liderados por la francesa Suez, oficializaron el lunes que plantearán la rescisión del contrato. Inicialmente desde el gobierno, y en el marco del viaje presidencial a Nueva York, se anticipaba una rápida adjudicación de la concesión a otro grupo. Ayer por primera vez se habló de una eventual reestatización. A diferencia de los antecedentes en trenes y correos, el de Aguas se trata de un servicio complicado de operar, con millones de usuarios, y que exige altas inversiones. A ello deben sumarse los límites a la tarifa que impone el propio gobierno y el endeudamiento actual de Aguas Argentinas que ronda los 600 millones de dólares. Este pasivo no es fácil de reestructurar con quita porque más de la mitad corresponde a organismos internacionales de crédito. Son todos importantes factores que complican hallar un rápido reemplazo de Suez. El margen de acción para el gobierno es mínimo. A futuro la puja seguirá en diferentes tribunales. Suez seguiría activando el juicio en el CIADI contra el Estado nacional por u$s 1.700 millones. El gobierno también prepara una demanda contra la empresa francesa. El gobernador Solá teme que por esos conflictos se frene un desembolso del Banco Mundial a la provincia.

Alberto Fernández
Alberto Fernández
El gobierno de Néstor Kirchner no descartó ayer la posibilidad de reestatizar Aguas Argentinas, a un día de que los accionistas de la prestadora, encabezados por la empresa francesa Suez, oficializaron la decisión de retirarse de la concesión.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que «el Estado tiene que asumir en algunos casos el rol de operador y no hay que avergonzarse, y en otros casos el rol de regulador». Agregó que la prioridad del gobierno es garantizar «la mejor calidad del servicio al menor precio».

El funcionario también manifestó que el criterio del gobierno es «buscar un mix donde el Estado actúe con inteligencia». Sostuvo que «ni es cierto que el Estado es ineficiente por naturaleza, ni que el sector privado siempre es eficiente».

Desde el jueves pasado, cuando Kirchner trató el tema de Aguas Argentinas en la entrevista con el titular del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, circularon diversas versiones sobre interesados en la empresa local. Se habló de un inversor de EE.UU., de tres bancos locales y de Aguas de Barcelona, que ya es accionista de Aguas Argentinas, pero es una empresa donde Suez tiene una participación predominante.

Finalmente las afirmaciones se fueron diluyendo y en apariencia lo único seguro es que hubo un compromiso de Zapatero para intentar que La Caixa -socia de Suez en Aguas de Barcelona- interviniera de modo que hubiera una salida ordenada de Aguas Argentinas. Una especie de «retiro consensuado», que presuntamente le evitaría al Estado el juicio en el CIADI por 1.700 millones de dólares, pero podría dejarlo a cargo del pasivo de 600 millones de dólares de Aguas Argentinas.

• Costo político

Sin embargo, si fueron duros y poco conciliadores para negociar un nuevo contrato de concesión, ahora los franceses no desistirían fácilmente de litigar contra el Estado nacional,considerando además que ya tienen pendiente una situación conflictiva en Bolivia, y que no van a dejar un antecedente que ponga en riesgo sus inversiones fuera de Francia.

Pero por el momento el gobierno de Kirchner parece presionado por el eventual costo político que tendría si crecen las dudas sobre el futuro del servicio, cuando Suez se vaya efectivamente dentro de 90 días.


Por eso, Fernández dijo que el servicio «está garantizado» y después adelantó la posibilidad de reestatizar, como una forma de asegurar que no habrá vacío en la gestión y reconocer al mismo tiempo que los interesados no aparecen.

Sobre la relación con Suez, Fernández dijo: «Lamentablemente la empresa no escuchó razones y tomó la decisión unilateral de retirarse del negocio».

Por su parte, el presidente Kirchner volvió a embestir contra el grupo Suez por abandonar la concesión. Dijo que los inversores que «están supuestamente preocupados» por la salida de los franceses tienen que mirar hacia Ituzaingó (localidad desde donde estaba hablando) donde «no hay cloacas ni agua». En tanto, el secretario general de la Federación de Trabajadores de Obras Sanitarias, José Luis Lingieri, dijo que está garantizada la prestación del servicio hasta que se convoque a una nueva licitación. «La operación del servicio siempre la hicieron los trabajadores y los trabajadores no nos vamos», dijo.

• Incumplimientos

El lunes, el Ministerio de Planificación anticipó que no se aceptará la decisión de los accionistas de rescindir el contrato por culpa del concedente, el Estado nacional. También destacó «los graves incumplimientos» de la empresa y «el reconocimiento expreso (de los accionistas) de no estar en condiciones de prestar adecuadamente el servicio».

Si no hay acuerdo sobre las formas, mañana la asamblea extraordinaria de accionistas de Aguas Argentinas decidiría la rescisión del contrato por culpa del concedente, y antes o después, el gobierno dictaría un decreto rescindiendo el contrato por culpa del concesionario.


De todas formas, según expertos legales, una vez planteadas las dos posiciones podría haber espacio para un retiro ordenado, de modo que el Estado vaya aceptando la devolución de los activos y empiece a entrar en contacto con la gestión del servicio.

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