14 de febrero 2002 - 00:00

Gobierno cambió de idea: aplicará retenciones de 20% a las petroleras

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció ayer que el gobierno aplicará retenciones de 20% a las exportaciones de hidrocarburos, según está previsto en la Ley de Emergencia Económica. La decisión dio por tierra con una negociación encarada por el propio Capitanich con las empresas petroleras para buscar una alternativa a las retenciones que permitiera obtener el mismo monto que el gobierno preveía para cubrir la diferencia por haber pesificado las deudas hipotecarias en dólares.

Si se estiman exportaciones de petróleo en 2.000 millones de dólares anuales, las retenciones implicarían un ingreso de 400 millones de dólares para el Estado, pero esta suma se irá cobrando mensualmente a medida que se liquidan las ventas externas y dependerá de la evolución del precio internacional del crudo.

La decisión del gobierno no sólo da un abrupto cierre a las conversaciones con las empresas petroleras, sino que, además, abre interrogantes sobre los precios en el mercado interno. Hasta ahora, las petroleras estaban esperando un acuerdo con el gobierno según el cual las retenciones serían reemplazadas por un adelanto de éstas o un impuesto al crudo en boca de pozo, con mayor tasa a mayor precio del crudo.

Ese acuerdo, finalmente frustrado, incluía que el precio del petróleo en el mercado interno se comercializara a un valor que permitiera soportar por igual la devaluación a productoras y refinadoras.

• Incertidumbre

Según afirmaciones de las empresas petroleras anteriores a las declaraciones de Capitanich (porque ayer mantuvieron fuerte reserva), la aplicación de retenciones a las exportaciones crea incertidumbre sobre los ingresos a percibir y desalienta inversiones en las áreas de mayor costo desde el punto de vista geológico, sobre todo las de la cuenca del golfo de San Jorge.

Esto sería así porque el precio del petróleo por extraer debe calcularse descontando de la cotización internacional las retenciones y los fletes para colocarlo en los mercados externos.
Con un precio promedio de 20 dólares en el mercado internacional, la retención implica un valor de 16 dólares, precio al que, como ya se dijo en épocas de crisis de precios, no es rentable extraer en algunas zonas y yacimientos de la Argentina. La exportación equivale a más de 45 por ciento de lo que se produce en el país.

• Preocupación

Esta observación había sido considerada por los gobernadores de las provincias petroleras preocupadas porque se produzca mayor desocupación en sus territorios, y que por eso habían confluido con las petroleras en una propuesta alternativa.

Primero, Capitanich y las petroleras plantearon como alternativa adelantar a valor presente las retenciones estimadas para los próximos cinco años. Luego, se habló de un impuesto en boca de pozo que afectaba a todas las petroleras, no sólo a las que exportan, pero con una alícuota significativamente inferior.

Se hablaba de una tasa de 4 por ciento a 7 por ciento para un precio internacional del crudo de 14 a 20 dólares, de 8 por ciento si superaba 21 dólares y 0 si era inferior a 14 dólares. En la opinión de las petroleras, con ese impuesto, el gobierno podría recaudar lo mismo o más que con las retenciones y no afectaba a los yacimientos menos rentables.

Anoche una gran duda quedaba en las petroleras e, incluso, en los países vecinos, sobre todo Chile, que por ahora es el mayor comprador, sobre si las retenciones afectarían a las exportaciones de gas, ya que Capitanich dijo «hidrocarburos» en forma genérica. Si el impuesto también incluyera a las ventas externas de gas, se frustraría uno de los grandes negocios que se venía gestando en la Argentina: el abastecimiento de gas a Brasil, porque resultaría difícil competir con los precios del gas boliviano.

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