El gobierno anunciará en las próximas horas que extenderá al 15 de abril el límite a ahorristas que quieran canjear los plazos fijos reprogramados por bonos. Originalmente, estaba previsto que a fin de mes vencía esa opción, pero la intención ahora es extenderla dos semanas y hacerla coincidir con la fecha límite para usar los plazos fijos para comprar bienes registrables, como autos e inmuebles. Fue poco adecuado el nombre elegido por el equipo económico para los tres bonos que se están ofreciendo a los ahorristas. Se los llamó Bonus, palabra habitualmente utilizada como sinónimo de premio o inclusive un sobresueldo en empresas, pero que en este caso alude a títulos a 10 años de plazo que se entregan por depósitos trabados en el "corralito". Fuentes del Palacio de Hacienda insisten en que es difícil abrir aun más el "corralito", pero dejaron entrever que el objetivo de máxima sería liberar lo transaccional (cuentas corrientes y cajas de ahorro) y permitir a los bancos que devuelvan antes los depósitos reprogramados si así lo quisieran.
Se van a pesificar todos los títulos de deuda emitidos bajo la jurisdicción legal de la Argentina como BONTES o LETES. No importa si fueron al canje de Cavallo que los transformó en préstamos garantizados. Se pesifican todos.
Se espera que más de 50% de los ahorristas opte por pasarse a los Bonus 1, Bonus 2 (en dólares) o el Bonus pesos.
El Bonus que vence completamente a los 10 años puede ser interesante para los que piensen que la tasa Libo subirá frente al otro Bonus en dólares (similar al BONEX) que tiene una tasa fija de 2% anual.
Es muy difícil que se abra más el «corralito» pero lo ideal sería permitir liberar lo transaccional (cuentas corrientes y cajas de ahorro) y también permitir a los bancos que devuelvan antes lo reprogramado si lo quieren hacer.
El mecanismo que se utiliza para entregar bonos a ahorristas es complicado en lo contable pero es para mantener la mayo-ría necesaria para modificar las condiciones de los títulos. Concretamente se les entregará a los bancos los títulos a cambio de dinero que entrará al Tesoro. Ese dinero se entregará desde el BCRA a las entidades como redescuentos a cambio de los nuevos bonos.
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