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15 de noviembre 2007 - 00:00

Heterodoxo, defensor del dólar alto y que quiere "vivir la vida"

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Alfonso Prat-Gay
Martín Lousteau asegura que no le gustan los moldes para definirse como economista, pero por las dudas procura pararse en una vereda de pensamiento, por supuesto afín al gobierno: «Si en los 90 etiquetamos que la ortodoxia era ajuste fiscal y poca política monetaria, entonces soy heterodoxo», aseguró en una entrevista reciente.

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Antes de dedicarse profesionalmente a la economía, tuvo otros trabajos: fue profesor de tenis en un club de Palermo y corresponsal de guerra en Afganistán para la revista «El Planeta Urbano» y «La Razón», aunque fue antes de los atentados del 11-S. «Le agarró la locura en el 99 y viajó. Pero los amigos le decimos que lo hizo para levantarse minas», confían quienes lo conocen de aquella época.

Se hará cargo del Ministerio de Economía con 37 años recién cumplidos, pero ya acumula experiencia en el sector público. Hace dos años que es presidente del Grupo BAPRO y antes había ocupado la cartera de Producción de la provincia de Buenos Aires. Tuvo un paso anterior por la función pública, que él prefiere omitir cuando lo consultan sobre su vida profesional. Fue en 1997, durante la gestión de Roque Fernández, cuando consiguió un contrato en el Ministerio de Economía para trabajar en temas sociales y relacionados con la pobreza.

Pese a la responsabilidad de estas funciones, asegura que su principal objetivo es divertirse: «El único sueño que tengo es que mi vida me parezca entretenida, que valga la pena vivirla y la verdad es que esto es muy entretenido», contestó en un reportaje a la revista especializada «Bank» cuando lo consultaron sobre el ritmo de trabajo en el Banco Provincia.

  • Padrinos

  • En su recorrido hasta llegar al Palacio de Hacienda contó con varios «padrinos», aunque probablemente el más importante sea ex titular del Banco Central Javier González Fraga. Juntos escribieron «Sin atajos» en 2005, donde defienden el modelo de Néstor Kirchner de «dólar competitivo», aunque también advierten algunos peligros que veían en el horizonte, como la inflación y la falta de energía.

    También mantuvo una estrecha relación con otro titular del BCRA mucho más reciente, Alfonso Prat-Gay. De hecho, Lousteau fue economista jefe de la consultora que el actual referente económico de Elisa Carrió tiene con Pedro Lacoste, APL. De allí saltó en 2003 a asesor de Prat-Gay en el Banco Central. Pero no tardó en producirse el cortocircuito. «Es que Martín ( Lousteau) tenía muy claro que quería una posición relevante en la función pública y Prat-Gay nunca le quiso dar demasiado lugar», aseguraron fuentes de esa entidad.

    Podría decirse, entonces, que una vez más el alumno consiguió superar a sus maestros. González Fraga hubiera sido ministro si Roberto Lavagna ganaba las elecciones, mientras Prat-Gay era el candidato para Economía por la Coalición Cívica, que encabezó Elisa Carrió.

    Luego de su paso por las universidades Di Tella y San Andrés, Lousteau fue profesor, pero rápidamente se dio cuenta (al menos así lo reconoció) que lo académico no era para él. «Como la academia no lograbasatisfacerme, me dediquéa la consultoría, porque requiere menos rigurosidad intelectual, pero a la vez mucha velocidad para responder.»

    En ese paso por la consultoría, trabajó en la fundación Grupo Unidos del Sud para Francisco de Narváez, quien se presentó como candidato a gobernador en la última elección. Pero luego procuró « despegarse» cuando éste decidió apoyar a Carlos Menem en las elecciones de 2003.

    Aunque se presume que será Néstor Kirchner quien tendrá realmente las riendas de lo que suceda en el Ministerio de Economía, las opiniones recientes de Lousteau auguran apenas algunos matices respecto de la política económica de los últimos años. Si bien es defensor del dólar competitivo, asegura que lo adecuado es tomar en cuenta el tipo de cambio «no sólo con la divisa estadounidense, sino también con otras monedas como el euro y el real». Por lo tanto, a priori su postura sería no exagerar con el aumento del dólar para mantener a la economía competitiva.

    Su falta de interés por cuestiones académicas probablemente lo lleve a dar definiciones caseras sobre algunas cuestiones. Por ejemplo, cuando le preguntan por la incertidumbre de los inversores internacionales por la situación económica, responde: «Más que preocuparse por Wall Street, yo miraría lo que ocurre con Pavón Street, es decir lo que pasa en el comercio. Y está claro que más allá de la suba del riesgo-país, la situación comercial está cada vez mejor».

    Su paso por el BAPRO le dio una buena aproximación a la situación de las pymes y, en particular, a las necesidades de financiamiento del sector. Se espera que desde el Palacio de Hacienda también se concentre en la búsqueda de líneas de crédito que permitan apoyar la producción. Pero para eso deberá trabajar duro para reducir los altos niveles de riesgo-país y de las tasas de interés en el mercado local.

    También se ha mostrado como un defensor a rajatabla de los superávits gemelos (fiscal y comercial): «Son los que permiten que el país no deba realizar un duro ajuste en un contexto negativo externo como el que tuvimos en los últimos meses». Deberá continuar con la tarea que deja inconclusa su antecesor, Miguel Peirano, quien había acordado con Néstor Kirchner una reducción drástica del gasto público.

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