29 de abril 2002 - 00:00

Hoy se conocería cómo es el nuevo plan BONEX

Hoy podría definirse la característica que tendrá el nuevo plan BONEX que se entregará a los ahorristas por los depósitos reprogramados que quedaron en los bancos. La idea que ganó fuerza durante el fin de semana es que sean los propios bancos, a través de la implementación de un esquema de fideicomisos, los que respalden los bonos que recibirá el público.

En forma paralela ya está en plena elaboración un Decreto de Necesidad y Urgencia, que luego debería ser refrendado por el Congreso, en el que se establece esta liberación parcial del «corralito».

En primer lugar, se busca que sean los mayores de 75 años y quienes sufren una enfermedad grave los que puedan disponer del dinero en efectivo sin restricciones.

Para ello Como «yapa» se establecería una liberación también para los depositantes más chicos (por ejemplo, no más de $ 5.000 a la vista).

Por la mañana comenzará una reunión técnica con funcionarios del Banco Central y del Ministerio de Economía. Allí terminaría de delinearse el nuevo proyecto del plan BONEX para que esta misma semana llegue al Congreso.

En lo que respecta a la edición remozada del plan BONEX, los títulos serán entregados compulsivamente a los depositantes que tienen $ 40.000 millones reprogramados. Para las cuentas a la vista también habrá bonos, pero al igual que en el plan anterior serán voluntarios. Esto significa que quienes tienen fondos en cuenta corriente o cajas de ahorro podrán optar por los títulos, pero que serán de menor plazo.

Todavía restan muchos detalles para definir, pero se busca que los bancos aporten sus carteras de crédito para pagarle a los depositantes.
De esta forma, a medida que las empresas van devolviendo sus créditos, éstos pasarían a un fideicomiso que directamente le pagaría a los ahorristas.

El problema de este planteo es que los préstamos están pesificados y que sólo un tramo (probablemente los de más de $ 100.000) estarán ajustados por inflación, a través del CER. Por lo tanto, los ahorristas no podrían recuperar los dólares depositados originalmente, sino que sólo conseguirían pesos.

Por eso, uno de los puntos centrales en discusión es de qué forma el Estado aportará una garantía para que los ahorristas consigan recuperar sus dólares a largo plazo.

En este esquema, cada entidad debería emitir sus propios bonos. Esto significa que el ahorrista debería cobrar de acuerdo a las características de la cartera. Cuanto más sanos sean los deudores, mejor será la capacidad de recupero del crédito.

Por supuesto, otro inconveniente es que los bonos de los bancos más pequeños bajen mucho de precio, porque tendrían poca liquidez.
Desde ya, los bonos tendrán cotización en el mercado secundario.

Asimismo, también aquellas entidades que le prestaron a empresas de bajo nivel tendrían inconvenientes para cumplir, ya que tendrían más problemas para recuperar esos fondos.

Esta línea de acción del nuevo intento para relanzar el plan BONEX modernizado se une con una ofensiva del Gobierno, que solicitó una liberación paulatina del «corralito» para las cuentas a la vista.

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