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El «plan B» es también una pesificación, pero sin el costo fiscal de 4.000 millones de pesos que acarrearía el seguro de cambios que la CIRA propuso en las reuniones que mantuvo con el gobierno. La nueva idea es, según Pérez Santisteban, «no afectar a los proveedores y que los importadores liquidemos al tipo de cambio actual, pero que los bancos nos extiendan una línea de crédito a 18 o 24 meses en pesos a tasa baja por la diferencia con el tipo de cambio del momento del embarque». Los bancos, si prosperara esta iniciativa, recibirían una línea de redescuento del BCRA en pesos, con lo cual asumirían el riesgo de una disparada futura del dólar, pero no queda claro de dónde sacaría los pesos el Central, que tiene rígidamente acotada su pauta de emisión.
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