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18 de julio 2008 - 00:00

Inflación y gasto no son sostenibles

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Manuel Solanet
Distintos economistas coincidieron ayer que la inflación sigue siendo uno de los principales flagelos que azota a la economía doméstica. El gasto público -aseguraron-no puede seguir creciendo, por lo tanto es urgente reducir los montos de subsidios y liberar las tarifas. De lo contrario se podría llegar a un nuevo rodrigazo. Ayer, la fundación Atlas y la fundación Fur Die Freiheit organizaron un seminario donde se debatió sobre la evolución de los precios con los economistas Manuel Solanet, Orlando Ferreres y Jorge Avila.

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Estas fueron las principales reflexiones:

MANUEL SOLANET

  • La inflación en la Argentina a diferencia de la mundial tiene raíces autóctonas. Principalmente se da por un traslado de los efectos de la devaluación a los precios locales, donde se genera una puja para acomodarse a los valores internacionales.

  • En un principio, a comienzos de la devaluación, existieron ciertos factores que impidieron que sus efectos se trasladaran a los precios domésticos. Estas causas fueron: el alto desempleo, la capacidad instalada ociosa, la intervención del gobierno mediante la fijación de retenciones a las exportaciones y el congelamiento de tarifas para servicios públicos.

  • El efecto amortiguador del alto desempleo y la capacidad ociosa instalada jugaron en el mismo sentido, donde en los primeros años posdevaluación, los sectores productivos fueron absorbiendo el aumento de la demanda mediante la ocupación de sus factores productivos. Este escenario permitió que dicha elasticidad productiva no diera lugar a un aumento en los precios. . La imposición de retenciones por el Ejecutivo, permitió que se mantenga la brecha entre precios internacionales y locales, impulsando paralelamente un aumento en la recaudación fiscal lo cual permitiría implementar planes subsidiarios.

  • El congelamiento de tarifas para servicios públicos se justificaba principalmente por la pesificación de las mismas. Por lo tanto, al expresarlas en pesos se decidió congelarlas para evitar que aumenten indiscriminadamente. Esta herramienta fue adecuada según el contexto reinante, pero en un futuro derivaría principalmente en una crisis energética por falta de inversión.

  • Una vez impulsada la reactivación económica en el país, ciertos parámetros fueron exigiendo un ajuste, de los cuales el más influyente fue el salario. En la Argentina se mantiene aun después de muchos años el proceso de ajuste salarial que prevé una conciliación efectiva entre las partes afectadas, sean éstas, el gobierno, las cámaras empresarias y los sindicatos de cada sector productivo.

  • Otra causa de la inflación fue la expansión monetaria alentada por el BCRA a partir del objetivo de mantener un tipo de cambio fijo o de flotación sucia. El Central se vio obligado a comprar las divisas liquidadas por exportadores inyectando en el mercado los pesos adquiridos, para evitar de ese modo que la moneda se aprecie. En 2002 el M2 (Agregado monetario que incluye el dinero circulante más los depósitos en cuenta corriente.) era 10% del PBI, mientras que en 2005 aumentó a 18,8% del PBI.

  • El gobierno previendo esta situación instaura un programa de control de precios, el cual ya es sabido fracasó, por lo que se avocó a atacar la inflación no por sus causas sino por sus efectos, en este caso, tergiversando los índices de precios.

  • Es posible que se dispare una espiral inflacionaria sólo en el remoto caso en que ocurra algún hecho extremadamente negativo para el gobierno, aparejado con un continuo aumento en la velocidad de circulación del dinero. Otra causa podría ser que se desborden los montos en subsidios y que el fisco no dé abasto. Esto derivaría en una situación similar presentada durante el rodrigazo.

    ORLANDO FERRERES

  • La inflación es un impuesto perverso, cuya perversidad radica en la regresividad del mismo. Impide que los más pobres no puedan planificar su futuro, ya que sus salarios se ven atados a los efectos negativos e inciertos que imparte la inflación. La estabilidad tiene que ser un bien público.
  • La solución a este flageloconsiste en atacar la causa, de modo tal de poder dar las señales correctas que hagan bajar las expectativas inflacionarias. Estas expectativas han ido aumentando de forma alarmante a partir de los controles. En 2007 eran de 15% y actualmente se estima que son de 30%.

  • Otro aspecto que debiera ser atendido urgentemente por el gobierno es el tema del congelamiento de tarifas.

  • El gasto público no puede seguir manteniendo porcentajes tan altos del PBI, donde la mayor parte del presupuesto se aplica a subsidios. Estos subsidios no hacen otra cosa más que desvirtuar los valores reales y ocultar una inflación implícita. Situación que no es sostenible en el tiempo.

    JORGE AVILA

  • La principal causa negativa de la inflación es la desaparición del crédito a largo plazo, el cual priva principalmente la capacidad de inversión. Lo más preocupante de este panorama es que conlleva a estanflación.

  • Hoy en día no hay datos concretos para las expectativas inflacionarias en el país. Todo depende de las medidas que se lleven a cabo a partir del resultado de la votación en el Senado.

  • Las medidas que el gobierno debe tomar para frenar la escalada inflacionaria, son: moderar el gasto público de modo tal poder llevarlo a 15% y no mantenerlo en el casi 50% actual. Permitir que el tipo de cambio baje y si llegado el caso, se plantea un panorama futuro con un aumento en el valor de los commodities, incentivar la producción y tomar ventaja de nuestra cualidad de país productor exportador.
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