El verdadero problema de Argentina es la inflación. El bimonetarismo es una consecuencia del financiamiento vía emisión de pesos, que a su vez genera alta inflación.
El verdadero problema de Argentina es la inflación. El bimonetarismo es una consecuencia del financiamiento vía emisión de pesos, que a su vez genera alta inflación.
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El problema de la economía argentina no es la cotización del peso en el mercado de cambios, el verdadero problema es la inflación. La inflación es el emergente de un fenómeno monetario, que naturalmente surge por la emisión sin respaldo que se lleva adelante para financiar el déficit público, dado los escasos ingresos del Estado, y los holgados gastos en los que incurre. La clase política es parte del problema y no de la solución. Cuando un argentino compra dólares, está realizando un acto de repudio a la clase política que no sabe administrar el presupuesto.
El gobierno en esta etapa cambió el plan monetario y cambiario. Viró rápidamente, y de financiar el déficit vía emisión monetaria, pasó a financiarlo vía endeudamiento en el sector privado. No atacó el problema de fondo que es el déficit.
En los primeros 9 meses del año 2020 el déficit fiscal fue de $1.734.197 millones, la emisión monetaria fue de $1.675.024 millones. Podríamos decir que el Estado financió el déficit con la emisión, aquí te presentamos el problema.
En lo que va de octubre el Banco Central, lejos de emitir, absorbió $4.200 millones, y el Tesoro Nacional termina de avisar que devolverá al Banco Central $100.000 millones, lo que incrementaría la absorción a $ 104.200 millones.
¿Qué busca el gobierno? Después de la mega emisión que realizó en los primeros 9 meses del año, decide cambiar el rumbo y utiliza la liquidez del mercado para financiarse, seca la plaza y eleva la tasa de interés activa en el mercado financiero. Esto obliga a que muchos emprendedores dejen de financiarse, liquiden mercadería o dólares para poder honrar sus compromisos en el corto plazo.
Sin nueva emisión de pesos, y con una demanda de pesos que comenzaría a crecer en los meses de noviembre y diciembre, producto de la mayor actividad en el último mes del año, pago de medio aguinaldo y necesidad imperiosa de efectivo, todo pareciera indicar que el tipo de cambio podría calmarse en esta coyuntura.
No todo es la demanda de dinero, el gobierno no tiene reservas y las está perdiendo dramáticamente. Al 30 de septiembre las reservas eran de U$S 41.379 millones, hoy se ubicarían en U$S 40.140 millones, una caída de U$S 1.239 millones en un mes. Los depósitos en dólares abrían caído unos U$S 1.050 millones, y representan buena parte de esta baja, vemos una desaceleración en la salida en la última semana.
El gobierno estaría haciendo aguante con los pesos hasta que llegue del exterior un préstamo en dólares que pase a engrosar las reservas, que ya en términos reales muestran el tanque vacío, parafraseando al comportamiento de un auto con poco combustible, el BCRA está funcionando con el olor de los dólares.
El problema de fondo es que nadie desea liquidar dólares al valor oficial que se ubica en $ 78,30, a pesar que en lo que va del año aumentó el 30,7%, y que la inflación minorista a septiembre se ubique en el 22,3%. Un dólar bolsa en torno de los $ 153, el Contado con Liqui en $ 163 y el dólar blue en los $ 185 desdibujan los $ 78,30 que paga el Estado en el Mercado Único y Libre de Cambios retrasando la liquidación de exportaciones y acelerando los pagos de importaciones.
Cualquier devaluación del dólar tiene impacto en la canasta básica y sería una tragedia para la población argentina. El maíz a diciembre vale U$S200 la tonelada, es el principal insumo de productos básicos de alimentos como la leche, carnes, huevos, entre otros. A los precios actuales el maíz está en $15,3 el kilo. Si devaluás a niveles de $ 120 por dólar, el maíz en diciembre treparía a $ 24,0 el kilo, lo que representaría una suba del 56,9%, esto se trasladaría de manera inmediata a los precios de las carnes, leche y otros productos.
Si vamos al caso del trigo, hoy el kilo está en $16,8, la cotización a diciembre es de U$S222 la tonelada, si el gobierno devaluara a $120 en diciembre el kilo de trigo pasaría a $ 26,6 lo que implicaría un aumento del 58,3%. La harina seguramente copiaría en buena medida este incremento, la cadena comercial potenciaría este aumento, y seguramente las culpas recaerían sobre el campo, que no tiene nada que ver en este partido.
Con salarios que están retrasados contra la inflación, alto desempleo y ayudas sociales que están devaluadas, ¿es posible que los alimentos aumenten de un día para el otro más de un 50% por la devaluación del signo monetario? Parecería que no, por ende, es muy riesgoso adoptar posturas pro devaluación en un momento social muy complejo para el país, y con el mes de diciembre por delante.
En esta jugada del gobierno por contener al dólar, el Banco Central redobla la apuesta y se sobrevende en el mercado de futuros, las posiciones en juego suman U$S 6.478 millones. Cuanto más vende el Banco Central en este marcado, más se ata las manos. Una devaluación le generaría una pérdida cuantiosa que la tendría que pagar con emisión monetaria, por ejemplo, si devalúa a $ 120 tendría que pagar aproximadamente más de $ 200.000 millones por diferencia de precio, que seguramente no los tiene y para honrar la deuda debería recurrir a la emisión monetaria.
Por otro lado, el Tesoro emite bonos atados al dólar oficial, otra forma de atarse las manos, toda devaluación elevará la deuda en pesos a futuro y hará impagable dicha deuda.
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