Tokio (EFE) - El primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, mostró ayer su respaldo al gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, y lo emplazó a cumplir con sus tareas a pesar del escándalo financiero al que aparece vinculado.
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«Quiero que mejore lo que necesita ser mejorado como respuesta a todas las críticas, y que cumpla con su deber de una manera resuelta», dijo Koizumi a la prensa, antes de partir de Tokio en una gira oficial que lo llevará a Canadá y a los Estados Unidos.
Sobre la dimisión de Fukui, el primer ministro insistió en que es el propio gobernador del Banco de Japón «quien debe decidir su curso de acción por su propia responsabilidad».
Fukui está en el centro del huracán de la vida política y económica japonesa por sus inversiones en el fondo dirigido por Yoshiaki Murakami, uno de los gestores financieros más famosos de Japón, que está acusado de manejar información privilegiada en sus negocios.
En libertad
Murakami salió el lunes de prisión tras pagar una fianza de 500 millones de yenes (u$s 4,4 millones).
El ex funcionario fue encarcelado el pasado 5 de junio por su implicación en la compra, entre 2004 y 2005, de acciones de la emisora Nippon Broadcasting, tras recibir información bursátil privilegiada de Livedoor, empresa de Internet que intentaba absorber parte de esa cadena de radio.
Los directivos de Livedoor fueron detenidos en enero por falsificación de resultados y están en libertad bajo fianza tras protagonizar un gran escándalo financiero que sacudió los mercados en Japón.
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