El análisis de Hale en el FT consideró que en los próximos meses, la situación en la Argentina "va a ser sombría y confusa, aunque hay esperanzas (...) y puede inspirarse en la reciente experiencia rusa".
"América Latina tiene una historia de ciclos de expansión y de contracción. La Argentina pareció haber roto con el pasado durante los años 90, pero nunca rompió con la tradición de pocas exportaciones y pocos ahorros", dijo.
Ahora la tarea, sostuvo Hale, "es corregir esas fuentes de vulnerabilidad y no volver al modelo estatista, de economía cerrada, que prevaleció antes de 1990".
Hale, economista jefe de ZFS, dijo que la política económica deflacionaria de la Argentina "terminó en disturbios porque George Soros y Julian Robertson se retiraron hace dos años del manejo de sus fondos de protección (Hedge fund)".
Dijo que si ambos "hubiesen permanecido activos, probablemente habrían atacado al peso argentino y forzado durante el último año o año medio un profundo cambio".
Según Hale, al igual que en el caso de la devaluación de la libra inglesa en 1992, "ese ataque habría echado las bases para una recuperación económica en la Argentina", pero como los fondos de protección "han dejado de ser medios efectivos para enfrentar a las políticas económicas equivocadas, la situación debió ser forzada por el pueblo argentino".
Hale afirmó que la crisis argentina no causó un amplio contagio financiero porque lo había anticipado el mercado, aunque "puede generar un contagio intelectual en la forma de una reacción contra las políticas orientadas hacia el mercado en todos los países en desarrollo".
El economista sostuvo que "Argentina fue un alumno privilegiado del llamado consenso de Washington (de promoción de políticas de mercado) durante los 90 y aquellos que apoyan a la economía liberal, ahora deben explicar claramente por qué el experimento fracasó".
Hale dijo que una de las razones se debió a que la convertibilidad sobrevaluó el peso, mientras la Argentina debía haber buscado mayor fexibilidad o vinculación del peso con dólar australiano, que flota con los precios de los productos básicos.
Con esa fórmula, dijo Hale, el peso se habría devaluado un 40 por ciento.
También estimó que cuando el ministro Domingo Cavallo, padre de la convertibilidad, "volvió en marzo, trató de defender políticas que ya no funcionaban" y que "con su gran credibilidad entre los inversores podía buscar un ajuste de la moneda y la reestructuración de la deuda".
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