Contra lo que se esperaba, el gobierno decidió ayer no abonar el vencimiento de 805 millones de dólares con el Banco Mundial. Unilateralmente decidió pagar la mínima cifra de 79 millones de dólares de intereses, pero no los 726 millones de amortización. Técnicamente el país entra en default con organismos internacionales de crédito como ya estaba en default con los acreedores privados. Se arriesga más a no tener el acuerdo con el Fondo Monetario. En la práctica significa que por no pagar 726 millones de dólares impide al país recibir 3.000 millones de dólares que le iba a dar el mismo Banco Mundial en los próximos meses. Exigía el pago del vencimiento ayer y el acuerdo con el Fondo para liberar esos 3.000 millones. El Fondo, más allá de sus comunicados formales de que «se sigue negociando», está muy molesto por la nueva prórroga en las ejecuciones de deudores y modificaciones a la Ley de Quiebras. No le importa que los bancos se hayan comprometido a no ejecutar hasta el 1 de febrero. Lo que le importa al Fondo es que la Argentina desde su actual gobierno sigue violando plazos acordados y no respeta la seguridad jurídica. Se sospecha que de los 15.000 afectados por deuda importan los grandes deudores, tipo «Clarín», y creen que están presionando y negociando con legisladores para zafar con pérdida a los acreedores que facilitaron prestarles. Con la decisión de ayer el gobierno sigue moviéndose con la impunidad de quien se va en 6 meses y todo lo mal que haga repercutirá recién sobre el mandatario que lo sucederá. Este hacer con soberbia, sin sufrir las consecuencias, es lo que hace ficticiamente fuerte al ministro Roberto Lavagna hasta soñar el gobierno con que podría ser figura política del duhaldismo. Funcionarios del duhaldismo a su vez difunden en voz baja que hacer enojar a los organismos internacionales y que éstos castiguen al país sirve, ante el desastre, para que los legisladores no se les desvíen en el gasto provincial. A su vez creen -dicen-que ante tantas sanciones desde el exterior contra el país se moderarán los legisladores. Esta tesis es la de que «no pagamos, nos castigan con severidad, pero ganamos con esto fuerza de negociación interna». De ser así, es un riesgo que el duhaldismo asume en forma light porque si le falla la estrategia igual se retiraría en mayo y las consecuencias serán sobre el próximo gobierno, que frente a un período de 4 años con posibilidades de reelección por otros 4 no podrá incurrir en estas jugadas temerarias como lo hace el gobierno. Todo es tan peligroso para el país que la temeridad ante organismos internacionales pensando en dejar en mayo el gobierno choca con planes del ala política del duhaldismo que suprimiría las internas partidarias obligatorias, inclusive del justicialismo el 19 de enero. No se harían nunca, ni siquiera la elección presidencial del 30 de marzo, con la única seguridad de que el actual presidente designado Duhalde se irá el 25 de mayo. Pero si no hay elecciones el poder volvería al Congreso, que designaría a alguien; tiene que ser un gobernador o senador, por eso se habla de Antonio Cafiero, por veterano, o el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. Apenas asumido convocaría a elecciones presidenciales donde podría ser candidato Eduardo Duhalde compitiendo con Menem, Rodríguez Saá y algún otro. En el duhaldismo consideran que su líder, aun con una minoría que le aseguraría el uso de fondos públicos, como por ejemplo destinarlos a gobernadores para que apoyen este plan, y su aparato bonaerense pueden superar, al menos para entrar en el ballottage, a Menem y a Rodríguez Saá en un voto justicialista diseminado en varios candidatos. Lo que es evidente es que el actual gobierno está jugando con fuego para el país. Peligroso.
Lavagna intentó quitar gravedad al default con el Banco Mundial (el primero en la historia de la Argentina).
Roberto Lavagna informó a media mañana, telefónicamente, a Eduardo Duhalde sobre el estado de las negociaciones y el fracaso en la intención del equipo económico de obtener aunque más no sea un simple comunicado del FMI indicando la cercanía de un acuerdo. Fue una conversación de 25 minutos. Rodeado del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y otros cola-boradores, se decidió no pagar.
En una carta que le envió al titular del Banco Mundial James Wolfensohn
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