12 de abril 2001 - 00:00

La industria continúa mal: producción bajó 1,5% durante marzo

En marzo la actividad industrial cayó 1,5%, comparándola con igual mes del año pasado. La cifra señala que la recesión argentina se profundiza y se encamina a cumplir 3 años en junio. La crisis en sus picos más graves no fue tan intensa como el tequila, pero es exageradamente más prolongada. Si la Argentina quisiera alcanzar niveles de actividad como los de 1998, un año económico normal, no sobresaliente, debería crecer 10%. Difícilmente el país este año crezca 2,5%, como José Luis Machinea imaginó y luego volcó al Presupuesto, aclarando que era un cálculo pesimista. En lo que va del año, la producción industrial pierde 2,8% comparándola con el primer trimestre de 2000. En otras palabras, 2001 empeoró respecto de un mal año como fue 2000. Los datos que se conocieron son preliminares y deben ser corregidos, pero nada modificará la tendencia negativa. No se recuerda en décadas una recesión de 33 meses como la actual. Incluso circunstancias favorables como las que vivió el mundo el año pasado no sirvieron para sacar a la Argentina del estancamiento. Después de naufragar la incipiente reactivación que se insinuaba en los tres últimos meses de 1999 por el impuestazo de Machinea a principios de 2000, el consumidor no recuperó la confianza. Ese impuestazo lo pagó la industria resignando por lo menos 4% de crecimiento que hubiera significado más empleo, sueldos, consumo e inversión. De la recesión sólo escaparon, y muy tímidamente, sectores como petroquímica, agroquímica y siderúrgica, que encontraron en las exportaciones (el único rubro que creció desde que asumió De la Rúa) el desahogo.

Fernando de la Rúa no olvidará el primer trimestre de 2001. No sólo debió cambiar tres veces de ministro de Economía, sino que prácticamente todas las variables (salvo la balanza comercial) fueron negativas. Los datos previos sobre la evolución industrial de marzo confirman esta realidad. Según la información preliminar que mane-jan las principales consultoras, en el tercer mes del año la actividad manufacturera habría caído 1,5% en promedio contra marzo de 2000, lo que arrojaría para el primer trimestre del año una baja promedio de aproximadamente 2,8%. Esto implica que ahora el nivel de producción industrial está 10% por debajo de junio del '98, cuando comenzó a caer el Estimador Mensual Industrial que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y 4% menos que en diciembre del '99 cuando comenzó el gobierno de Fernando de la Rúa. A esta altura es casi inevitable que la Argentina cumpla tres años de recesión (36 meses), ya que para junio sería muy difícil que la producción pueda recortar los 10 puntos porcentuales que separan a la industria del nivel de junio del '98 cuando comenzó la caída manufacturera.

Lo que aún podría darse en el segundo semestre si la situación mejora (todavía es posible) es que este año la industria crezca y logre 2,5% de aumento anunciado ayer por Domingo Cavallo. Con este panorama, uno de los principales economistas que trabajan mensualmente en una consultora privada analizando la situación industrial aseguraba a Ambito Financiero que «lo bueno que tendrá en este aspecto la gestión Cavallo, es que la actividad manufacturera sólo puede comenzar a crecer».

Para la anécdota queda la comparación entre el actual proceso recesivo y el tequila, el anterior peor ciclo negativo de la industria. El período de caída de la actividad industrial puede ubicarse entre enero del '95 (un mes después de la devaluación del peso mexicano) y noviembre del '96, cuando la actividad recuperó posiciones. En ese período la caída máxima fue de 14% (diciembre del '94 y junio del '95, piso y techo de la recesión). Esto marcaría que comparando el tequila con el actual ciclo recesivo, la caída anterior fue más profunda pero mucho más corta.

El proceso recesivo actual puede dividirse en cuatro períodos.
El primero, entre junio del '98 y enero del '99, cuando Brasil devaluó el real. Hasta allí la producción había comenzado a caer por la crisis del sudeste asiático y el default de Rusia. Muchas de las exportaciones argentinas, fundamentalmente acero y commodities con cierta elaboración, comenzaron a ver cómo su demanda caía.

Devaluación

Además, un proceso que aún afecta a la actividad local empezaba a tomar fuerza directa: el fortalecimiento del dólar contra las monedas europeas. Desde los primeros días del '99 la situación empeoró por la devaluación del real y la consiguiente caída de la actividad en Brasil. En ese momento comenzó la segunda parte del ciclo recesivo. Allí, a la caída de la siderurgia se sumó la crisis en el sector automotor; en ambos casos por problemas de demanda en Brasil. Hubo además mayores ingresos de textiles, calzado, papel y electrodomésticos brasileños favorecidos por el real, lo que afectó a estos sectores en el mercado interno. Entre abril y mayo hubo un leve amague de recuperación, pero luego la producción volvió a caer. En setiembre del '99 comenzó la tercera etapa del proceso recesivo. En el último trimestre de ese año se descontaba que Fernando de la Rúa ganaría las elecciones presidenciales, el sudeste asiático se encontraba en franca recuperación y el mercado interno brasileño revivía y comenzaba a demandar más productos argentinos. Parecía que la recesión finalmente iba a llegar a su fin, ya que en el tercer trimestre del '99 la producción creció 5%. Además la cercanía del cambio de gobierno generaba cierto clima de confianza que se reflejaba claramente en los índices de producción.

En el primer trimestre del 2000 el equipo económico de José Luis Machinea aplicó el famoso impuestazo, hubo adelantos compulsivos para pagos de Ganancias y baja de salarios públicos y la confianza recibió un golpe mortal. El proceso continuó durante todo el año pasado comenzando en el primer semestre un estancamiento para luego pasar directamente a una caída importante entre setiembre y octubre.

El cuarto período, el más corto, comienza cuando el equipo de Machinea negocia el «blindaje» y un leve y efímero clima de confianza vuelve a instalarse entre las industrias. Hubo cierto incremento en la producción en noviembre y diciembre, pero luego el desborde de las cuentas públicas y la caída de la actividad durante el primer bimestre sellaron la suerte de Machinea y su gente; y la desconfianza retornó. Luego del fugaz paso de Ricardo López Murphy, comenzó el quinto período, con Domingo Cavallo lanzando la Ley Reactivante. Sobre las posibilidades de que este intento sea finalmente exitoso, el último informe elaborado por los analistas de Research del Banco Río estiman que «aparentemente podríamos esperar un aumento importante de la actividad en los próximos meses debido al significativo empuje que estarán aportando los sectores petroquímicos, agroquímicos y termoplásticos (todos de uso intensivo de capital)». Además, «la combinación de este elemento objetivo con el evidente repunte en las expectativas, podría generar el esperado círculo virtuoso que derive en un más generalizado aumento de actividad».

¿Quiénes fueron los perdedores y ganadores en estos dos años?
En general se pueden dividir en los que pudieron concentrarse en las exportaciones y los que sufrieron más por tener que depender del mercado local. El rubro que más pudo aprovechar la situación fue la siderurgia, especialmente desde la segunda mitad del '99 cuando pudieron aumentar los envíos hacia el sudeste asiático y Brasil. En este caso el aumento fue de 5%.

También fue positivo el período para los agroquímicos y petroquímicos que crecieron 6%. En este caso se partía de rubros con muy poco nivel de inversión y que recibieron una fuerte oleada de capitales, fundamentalmente orientados a cubrir demanda insatisfecha en Brasil y en ciertos sectores de la Argentina.

A partir de aquí todas son malas noticias y afectan a sectores con mucho poder multiplicador dentro de la industria argentina lo que complica más el panorama.

La construcción, un rubro que depende exclusivamente del mercado interno, tuvo un ciclo para el olvido. El despacho de bolsas de cemento, insumo básico de la actividad, cayó 22% y hoy espera que el sector público lance el demorado plan de reactivación basado en la obra pública, un factor que desapareció en los últimos tres años.

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