Las retenciones son peores hoy que en los '80
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Patentamientos de maquinaria agrícola crecieron 21,4% en marzo, ante mejores expectativas comerciales y financieras
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La salida de dólares por ahorro y turismo casi igualó al ingreso por exportaciones y deuda: qué se espera hacia adelante
El ingreso anticipado de divisas, que en el sector oleaginoso llegó a superar los 500 días, con colocaciones financieras a altas tasas de interés en dólares, permitía esta paradoja, que hacía de la exportación agropecuaria un negocio netamente financiero. Las utilidades en dólares por las colocaciones de las divisas en el mercado financiero eran de tal magnitud que los dólares necesarios para comprar los granos al momento del embarque eran sensiblemente menores que los ingresados al país al inicio del período de prefinanciación.
Lo importante era, entonces, cargar, cargar y cargar para cumplir -en tiempo y forma- con la cancelación de la prefinanciación. Por lo tanto, la utilidad operativa se minimizaba frente a la brutal utilidad financiera. Si se pudieran observar las series de precios FOB de la época para un día determinado y las comparásemos con el precio en el mercado interno del mismo producto para el mismo día, seguramente percibiríamos que el precio del mercado interno fue igual o superior al del mercado FOB.
¿Que sucedía? Que el precio era lo de menos, la utilidad operativa no era importante y para graficarlo mejor, los operadores comerciales (traders) tampoco eran importantes, lo único importante era cumplir en el embarque con los plazos de la prefinanciación sin importar el precio, porque la utilidad financiera cubría cualquier pérdida operativa.
• Diferenciación
Decir esto, que en aquella época me hubiera costado serias críticas, hoy permite mostrar la dureza de las actuales retenciones, que en un cuadro de total incertidumbre, con un sistema financiero destruido y sin instrumentos creíbles, hace que el sector soporte hoy el peso total y real de este impuesto, sin los bálsamos del pasado.
Al mismo tiempo es que, teniendo en cuenta lo obvio, «el claro sesgo antiexportador de una medida como ésta» -en un momento en que el país necesita incrementar sustancialmente sus exportaciones-, y comprendiendo el cuadro macroeconómico general, es prudente comenzar a diferenciar -como lo manifestara el presidente Duhalde- distintos tipo de productos para los cuales la aplicación del gravamen es un «pasa o no pasa», en el negocio exportador.
Ejemplos puede haber muchos, bastaría con listar los productos de las economías regionales para repasarlos, pero voy a citar sólo uno como muestra del daño que se produce a un sector y del beneficio nulo para las arcas públicas: los productos orgánicos. Estos resultan de cultivos sin agregados de sustancias de síntesis químicas, herbicidas, fertilizantes, etc. y contienen un set tecnológico y un valor agregado asociado a estas tecnologías que se diferencian a través de certificados emitidos por autoridades competentes.
• Nicho interesante
Las exportaciones de productos orgánicos rondan los veinte millones de dólares, pero es un nicho de mercado muy interesante, en pleno desarrollo, donde la Argentina viene imponiendo sus ventajas competitivas.
Por esta razón tiene un gran potencial de expansión, en un mercado con un crecimiento muy superior al de los alimentos en general. Este potencial puede ser capitalizado promoviendo el desarrollo de estos mercados «nicho», que brindan valor agregado y permiten diferenciarnos del mercado de commodities, como lo han hecho los países desarrollados con muchos de sus productos.
La diferenciación en este caso y el análisis particular son fundamentales. Por otra parte, el control es sumamente sencillo y evitaría posibles filtraciones, ya que el requisito de exportar con la presentación de un certificado expedido por las empresas certificadoras autorizadas por el SENASA es un filtro sólido y a priori insuperable.
Este ejemplo es sólo una muestra de la necesidad de realizar un análisis pormenorizado, de diferenciar en el abanico arancelario, los distintos productos, fundamentalmente los de las economías regionales, para los cuales retenciones es sinónimo de quedar «fuera del partido», y de alguna manera atenuar el efecto perverso que esta medida tendrá en el conjunto del sector.
(*) Ex director de la Fundación Exportar




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