El Ministerio de Economía saldrá hoy a colocar hasta u$s 800 millones a través del BODEN 2015, un nuevo título en dólares. La expectativa del mercado es que la tasa se ubique en un rango que va de 8,25% a 8,50% anual, lo cual alcanzaría para emitir el monto máximo licitado. El mínimo que se captará -de acuerdo con el comunicado conocido ayer- llega a u$s 300 millones. La fecha de liquidación se fijó recién para el 3 de octubre, con lo cual los inversores que participen en la licitación deberán entregar los fondos recién dentro de dos semanas. Esto deja claro que no hay mayores apremios para llegar a fin de mes, más allá de los vencimientos que se registran con el FMI hasta el 30 de setiembre.
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Se descuenta que el principal interés en participar provendrá de entidades del exterior. Esto se debe no sólo al buen momento en general que están atravesando los títulos argentinos, sino también al hecho de que participando en la emisión primaria del título no tienen restricciones para ingresar divisas al país. De esta manera evitan el control a los capitales golondrina, que obliga a inmovilizar 30% del total ingresado.
También se espera que las AFJP, bancos locales y otros inversores institucionales ingresen en la oferta.
La intención de Roberto Lavagna era no avalar tasas que no superen 8% anual. Sin embargo, aun después de la fuerte suba que tuvieron los bonos argentinos en setiembre, se estima que deberá pagar por encima de ese nivel. El punto de referencia más cercano es el BODEN 2012, que tiene un rendimiento de 7,70% anual. Pero el nuevo título es más largo: venceen 2015 (10 años) y paga el capital íntegramente al final (lo que en la jerga financiera se denomina bullet), mientras que las anteriores series de BODEN devuelven el capital semestralmente. Los intereses se pagan semestralmente, a través de un cupón fijo de 7% anual, siempre en dólares.
El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, respetó en esta nueva colocación la decisión de no emitir bonos en pesos que indexan por inflación. Pero la perspectiva de que continúe el proceso inflacionario llevó al gobierno a evitar nuevas emisiones en pesos.
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