Según este trabajo, que no abunda en análisis, el aumento de la demanda interna más inmediato se producirá en maquinarias agrícolas y algunos textiles que se producen fundamentalmente en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, en la producción de calzados (Córdoba y Buenos Aires), en toallas higiénicas y pañales (Gran Buenos Aires y San Luis), en plásticos (Buenos Aires), en papel (Tucumán, Misiones, San Luis, Gran Buenos Aires y Córdoba), en tomates y pimientos (Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán, Mendoza y Buenos Aires), en banana (Salta y Formosa) y en jugo de naranja, donde desde el gobierno esperan que varias fábricas cerradas se reactiven. En todos estos casos se espera que la rápida sustitución de importaciones impulse la demanda de estos productos aunque, en muchos casos, deberán absorber mayores costos por el encarecimiento de los insumos que requieren para su actividad.
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En total, puede cuantificarse que los sectores que desde el Ministerio de la Producción se localiza como los que sentirán la sustitución de importaciones, explican 7,2% del producto anual de la Argentina, que equivale a unos $ 20.500 millones.
Asimismo, hay otros sectores que lograrán incrementar sus ventas externas. Según el informe, el aumento más rápido en las exportaciones del sector industrial se produciría en fertilizantes, pesticidas, plaguicidas, petroquímicos, aluminios, table-ros de madera, cuero curtido y autopartes. Esto permitirá reactivar regiones como Buenos Aires, Rosario, Mendoza, Río Negro, Córdoba, Entre Ríos, La Rioja, Chaco, Corrientes, Tucumán y San Juan. En el mediano plazo, también tendrán posibilidad de sustituir importaciones los productores de neumáticos, siderúrgicos y terminales auto-motrices.
En el sector agropecuario se esperan más exportaciones de cereales, aceites, frutas y hortalizas, productos orgánicos y de pesca, entre otros.
En conjunto, los sectores identificados como los que incrementarán sus envíos al resto del mundo explican actualmente 8,8% del PBI, unos $ 25.220 millones.
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