Rio de Janeiro - El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció ayer una nueva política industrial, que tendrá un impacto fiscal por más de u$s 12.600 millones hasta 2011, además de la concesión de préstamos en condiciones favorables a 25 sectores definidos como prioritarios.
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Lula da Silva pidió el apoyo del Congreso a la nueva política, ya que algunas de las medidas previstas dependen de la ratificación del Poder Legislativo: «Confiamos en la comprensión del Congreso, que brindará una demostración de competencia y aprobará las medidas para favorecer a Brasil», expresó.
Según el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, el conjunto de medidas bautizado como Política de Desarrollo Productivo «es un plan ambicioso, pero realista». «Es osado en lo que se refiere a abaratar el costo de inversiones y exportaciones, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del ciclo de crecimiento económico», afirmó.
El proyecto incluye la reactivación de una línea de crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) con fondos por unos u$s 5.300 millones que serán destinados a préstamos a empresas con ocho años de plazo y tres de gracia, a una tasa de interés de 7%.
Además, el gobierno aumentará en 160% -a casi u$s 900 millones- el monto de recursos disponibles en el Programa de Financiamiento a las Exportaciones (Proex). También contempla medidas de recorte de los tributos laborales para proyectos empresarios en el área de tecnología de la información, una rebaja de impuestos para la industria naval e incentivos para la adquisición de máquinas y equipos para los sectores de bienes de capital, automóviles y autopartes. Según el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, el gobierno espera que las medidas permitan aumentar la participación del país en las exportaciones mundiales de 1,18% actual a 1,25%, lo que exige incrementar las ventas externas de u$s 160.600 millones en 2007 a u$s 208.800 millones.
Además, se aspira a que el programa contribuya a elevar la tasa de inversión en la economía a 21% del PBI, frente a 17,6% actual, y a aumentar a 0,65% del PBI la tasa de inversión en innovación industrial.
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