ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

20 de noviembre 2007 - 00:00

Mayor rol en Brasil le cedió Cristina a su nuevo ministro

La promesa de Cristina de Kirchner de visitar a Lula da Silva antes de asumir sirvió para que se repitieran los anhelos mutuos de una alianza estratégica entre ambos países, un lugar común de la retórica regional que se remonta al siglo pasado. Permitió que debutase, antes de jurar, el protoministro Martín Lousteau, que protagonizó un discurso pidiendo que Brasil financie a empresas argentinas y haga algo para achicar el déficit comercial entre los dos países. Esta vez, un clásico de la política, la presidente electa y Lula no crearon una comisión, crearon cuatro, que se reunirán dos veces al año y con un cronograma de resultados. Más en las mezquindades de la hora, Lula hizo, a solas en su despacho con la primera dama, más presiones para que la Argentina autorice la compra de la petrolera Esso por la estatal Petrobras.

ver más
Cristina Fernández con parte de los integrantes de su futuro gabinete, durante la reunión con representantes del gobierno brasileño.
Martín Lousteau debutó sin fueros ante la mesa que preparó Lula da Silva en Planalto con un pedido de dinero. Cristina de Kirchner lo presentó con exagerada pompa como su futuro funcionario y le dio la palabra para que expusiera el reclamo de ayuda a Brasil para financiar inversiones en la Argentina a corto y largo plazo. Como se trataba más de protocolo que de negociación, recibió como respuesta que el lugar para pedirlo es el Banco del Sur. La presidenta electa saltó en la silla y aplaudió recordando que el 9 de diciembre se firmará en Buenos Aires el tratado para crear esa «caja» que se aspira alimenten más los petrodólares.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Ese reclamo del nuevo ministro dejó plantado en la larga mesa que compartieron ministros de los dos gobiernos la principal queja de la Argentina: la necesidad de compensaciones por el déficit comercial entre los dos países que perjudica a Buenos Aires.

«El 50% de ese déficit lo alimenta la industria automotriz», dijo el ministro de Economía de Brasil, y agregó: «El acuerdo se va a renegociar para firmarlo en junio y es la oportunidad que vamos a tener para discutir cómo puede compensarse el déficit».

Pese a que la paridad cambiaria del peso frente al real es beneficiosa para la Argentina, el país vecino gana cada vez terreno en los términos de intercambio y se profundizan las asimetrías en el comercio bilateral.

La Argentina acumula 52 meses consecutivos de saldo negativo con Brasil, sumando un valor deficitario de 2.943 millones de dólares en los primeros nueve meses del año.

Con una moneda norteamericana por encima de 3,15 pesos, el país cerró setiembre con una balanza deficitaria de 447 millones de dólares respecto de Brasil, que presenta un dólar por debajode los 2 reales. Pese a la mención a que una renegociación del protocolo automotor pueda revertir ese déficit, en ese sector se entiende que en junio sólo se prorrogará el actual convenio.

Estos diálogos ocurrieron después de que Lula y la presidente electa mantuviesen una reunión a solas en el despacho del primer mandatario del cual ocultaron a las delegaciones el contenido. Se presume -por lo que contó más tarde Marco Aurelio García- que Lula planteó la demanda de Brasil de que la Argentina autorice la compra de la petrolera Esso por la estatal Petrobras, acuerdo muy avanzado pero que tiene fuertes resistencias en Buenos Aires. «Brasilia cree que esa resistencia es porque la Argentina no quiere cederle a Petrobras tamaña ampliación de su red de distribución y venta», ilustró uno de los representantes de la Argentina presentes en la reunión.

Otra de las cuestiones que se conversó -aunque no avanzó hacia ningún lado- fue la posibilidad de «desdolarizar» el comercio en la región, para que en el futuro las transacciones comerciales entre la Argentina y Brasil se realicen en pesos o reales y no en divisas norteamericanas.

Acompañaban a Lula los ministros Celso Amorim, de Relaciones Exteriores; Guido Mantega, de Hacienda; Nelson Jobim, Defensa; José Jorge, de Desarrollo e Industria; Nelson Hubner, de Minas y Energía; y Franklin Martins, de Comunicación Social. También estuvieron el asesor especial de relaciones internacionales del presidente Lula da Silva, Marco Aurelio García; el vicencanciller Samuel Pinheiro Guimaraes, y el responsable de asuntos internacionales de la estatal petrolera Petrobras, Néstor Cerveró.

La comitiva argentina estuvo integrada por los ministros Jorge Taiana, de Relaciones Exteriores; Julio De Vido, de Planificación; Martín Lousteau, futuro de Economía; Alberto Fernández, jefe de Gabinete; Nilda Garré, de Defensa; Lino Barañao, futuro de Ciencia, Tecnología e Innovación, y el embajador en Brasil, Juan Pablo Lohlé. También se sentó el vocero mudo Miguel Núñez.

Cristina de Kirchner, que se precia de ser un dechado de organización -no lo demostró en el único evento que tuvo a su cargo, que fue el tumultuoso Congreso de la Lengua en Rosario- aportó el centímetro: hay que establecer para cada una de las áreas de interés común un cronograma de resultados. Y cumplirlo. Tamaña cantidad de burócratas no podía si no asentir a la idea, que la mesa ayudó articular de esta manera:

  • Se establecen cuatro área de interés: salud y acción social; energía e infraestructura; proyecto espacial y desarrollo nuclear. Para cada tema habrá una comisión integrada por funcionarios de los dos países que tendrá gerenciadores por cada parte. El trabajo que realicen será discutido en dos reuniones anuales que analizarán el cumplimiento de metas.

  • En el área de energía hubo compromisos en avanzar de los dos lados en la concreción de la demorada represa de Garabí, sobre la frontera del río Uruguay. El proyecto espacial se propone de los dos países: poner en el espacio un satélite de investigaciones oceánicas. En materia nuclear, buscarán avanzar en la complementación de proyectos que permitan subir el aporte de energía de ese origen al sistema de los dos países.

    El mecanismo fino para que tanta organización funcione prometieron revisarlo Lula y Cristina de Kirchner en Montevideo, cuando se encuentren en la próxima cumbre de presidentes del Mercosur en Montevideo a mediados de diciembre próximo, con la actual senadora ya investida en su cargo de presidente.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias