Nueve meses después de la salida del default, la Argentina consiguió ayer una mejora de su calificación de riesgo. Se trata, sin dudas, de un avance, pero no cambia mucho la situación del país de cara a los inversores. En realidad, la nueva nota pone al país en el mismo nivel de Burkina Faso, Mozambique o Jamaica, que no son precisamente imanes para los capitales. La calificadora Standard & Poor's reconoció que «faltan muchos años» para conseguir el nivel de grado de inversión que colocaría a los bonos al alcance de miles de fondos y bancos del exterior. Si bien el superávit fiscal es clave para la mejora de la calificación, otros aspectos, como los acuerdos de precios o el congelamiento de tarifas, continúan generando dudas respecto de la posibilidad de mantener los actuales niveles de crecimiento.
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