15 de julio 2004 - 00:00

Metalúrgicos marcharon contra la Argentina ayer en San Pablo

Dijeron que fue un reclamo amistoso y hasta se animaron a bailar el tango en señal de “hermandad”, pero cientos de militantes sindicales brasileños llevaron ayer su queja por las limitaciones al comercio de electrodomésticos hasta la misma puerta del Consulado argentino en San Pablo. Reclamaron que Lula da Silva proteja más a la industria local.
Dijeron que fue un reclamo amistoso y hasta se animaron a bailar el tango en señal de “hermandad”, pero cientos de militantes sindicales brasileños llevaron ayer su queja por las limitaciones al comercio de electrodomésticos hasta la misma puerta del Consulado argentino en San Pablo. Reclamaron que Lula da Silva proteja más a la industria local.
San Pablo - Trabajadores brasileños protestaron ayer, al ritmo de samba y tango, ante el consulado argentino en San Pablo y entregaron a las autoridades de esa dependencia una carta con críticas a las restricciones que impuso la Argentina a las importaciones de electro-domésticos de Brasil.

Quienes realizaron esta manifestación destinada a «los hermanos argentinos» fueron trabajadores de varias fábricas de electrodomésticos directamente afectadas por la amenaza de restricciones comerciales.

• Pancartas

«Los hermanos argentinos entran en crisis y el trabajador brasileño paga el pato. ¿Dónde está el gobierno brasileño para defendernos?», señalaba la principal pancarta del Sindicato de Metalúrgicos de la central Força Sindical, opositora al gobierno.

La manifestación no fue muy numerosa (entre 100 y 200 trabajadores), pero sí muy ruidosa y colorida. Ante el consulado argentino varias parejas vestidas con atuendos tradicionales bailaron tangos y sambas, las típicas músicas de uno y otro país, al tiempo que dos mulatas en bikini con lentejuelas movieron sus cuerpos al ritmo de los tambores.

Además, varios trabajadores con las camisetas de las selecciones de ambos países hicieron unos pases de fútbol, el deporte que mejor muestra la clásica rivalidad brasileño-argentina.

«Esta es una protesta con buen humor, porque la relación entre Brasil y la Argentina tiene que ser de fraternidad», declaró el presidente
de Força Sindical, Joao Carlos Gonçalves.

«Esta política que el gobierno argentino le está imponiendo a Brasil es muy mala para las relaciones entre ambos países.
Tenemos que exigirle al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva una posición más firme. Si peleamos entre nosotros, Brasil y la Argentina, perderemos ante los grandes, China, Estados Unidos», dijo el vicepresidente del sindicato, Geraldo dos Santos.

«Los argentinos no están aceptando los productos importados desde Brasil, pero nosotros sí compramos los suyos. Es una injusticia. Cuando la Argentina tuvo problemas, Brasil estuvo a su lado, ahora nos jugamos nuestros empleos», denunció Maria Santos, trabajadora de la fábrica de heladeras de Multibras.

El Sindicato de Metalúrgicos calcula que hasta mil empleos podrían perderse en las fábricas de San Pablo, principal ciudad industrial brasileña.

Representantes de Brasil y la Argentina se dieron cita ayer en Buenos Aires para tratar el asunto, diez días después de que el gobierno argentino anunciara que puede imponer restricciones a las importaciones de electrodomésticos brasileños.

•Reclamos

Este año ya se produjeron contenciosos entre ambos países por la carne y los textiles brasileños. La nueva amenaza de restricciones ha caído pesada en Brasil, el principal socio comercial de la Argentina en el Mercosur, y los industriales le están reclamando a Lula una posición firme ante los argentinos.

Pero el asesor especial de la presidencia y uno de los principales portavoces del gobierno de Lula en materia internacional, Marco Aurelio García pidió «paciencia y calma» para negociar con la Argentina.

«Brasil debe tener grandeza para entender las dificultades que ellos (el gobierno argentino) enfrentan con sus industriales», dijo al diario «Folha de Sao Paulo».

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