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"Los países que tienen industria mantienen un tipo de cambio competitivo que opera como barrera de protección a las actividades que deben desarrollarse", destacó Miceli, y señaló, además, que otros componentes indispensables para sostener el crecimiento son "tener equilibrio fiscal y comercial externo, o incluso superávit, y una sólida posición de reservas".
La titular del Nación expuso en el panel sobre la "Viabilidad de las economías regionales y el mercado interno", en el marco de la segunda jornada del IV Foro Internacional que la CAME realiza en el Palacio San Martín.
Allí, advirtió que en el caso de las áreas metropolitanas, hubo sectores que en los '90 recibieron "importantes inversiones inmobiliarias, como los shoppings", pero alertó que "los puestos de trabajo que se crearon en estos emplazamientos fueron mucho menores que los que se destruyeron en el pequeño comercio zonal".
Ante unos 600 empresarios pymes, Miceli hizo una completa descripción sobre las desigualdades que existen en el desarrollo regional de la Argentina, y la "inequidad entre lo que las distintas regiones aportan al Producto Bruto, y el crédito que reciben del sistema financiero, que se agravó por las políticas aplicadas en los '90".
Como ejemplo, señaló que en Capital Federal y el conurbano se concentra el 73 por ciento del crédito del país pese a que sólo aportan el 35 por ciento del Producto Bruto, mientras que la Pampa Húmeda -resto de provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba- y en menor medida Mendoza, reciben apenas el 18 por ciento de los préstamos aunque aportan el 41 por ciento de la riqueza.
En el caso de las provincias patagónicas -excepto Río Negro- Miceli señaló que aportan el 7 por ciento del PIB y reciben el 2 por ciento del crédito, mientras que la zona comprendida por Entre Ríos, La Pampa, Río Negro, Tucumán y Salta aporta el 8 del PIB y sólo obtiene el 4 por ciento del financiamiento.
En el caso de las provincias de Misiones, Jujuy y San Juan, participan con el 3 por ciento del Producto y reciben sólo el 1 por ciento de los préstamos, y algo similar ocurre con Corrientes, La Rioja, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, que aportan el 4 por ciento del Producto y sólo reciben el 2 por ciento de los créditos, según indicó Miceli.
Por su parte, Catamarca y San Luis -ambas con un mejor desarrollo industrial que las anteriores- aportan el 2 por ciento del Producto y reciben sólo el 0,3 por ciento de los créditos.
"Algunas políticas de los '90 agravaron o profundizaron la situación de desigualdad en la distribución del ingreso, a raíz de la privatización de empresas públicas, que significó la pérdida de las únicas fuentes de empleo en numerosas localidades y la aparición de pueblos fantasmas y el reino del empleo informal", lamentó Miceli.
Señaló que "desde el Banco Nación se trabaja para democratizar el crédito y federalizarlo", y se está "llegando en determinadas zonas con mucha más potencia que en años anteriores".
Anunció, además, que la entidad oficial empezará el 2005 con "la creación de agencias de desarrollo local, con proyectos de trabajo conjunto con municipios y sectores empresarios, con el fin de "otorgar financiamiento a actividades del interior que tienen un gran potencial y que quizás la falta de financiamiento les impide su desarrollo".