Washington (ANSA) - Los países ricos y las instituciones internacionales están «en un momento muy importante en la historia de la lucha contra la pobreza» y ahora tienen «la enorme responsabilidad de presentar resultados». Así lo expresó ayer Paul Wolfowitz, quien, a pocos días de su primera reunión como titular del Banco Mundial entre esa entidad y el FMI mencionó los desafíos que esperan a los 184 países que integran ambas instituciones.
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Esta vez, en la agenda que se manejará en Washington cuando se realizará el 24 y 25 de setiembre la tradicional reunión de otoño de ambas instituciones internacionales, figura la necesidad de encontrar mecanismos para aplicar el acuerdo por u$s 40.000 millones que hicieron en julio los mandatarios del Grupo de los 8 (G-8), para la cancelación de la deuda de los países pobres. «Hay un consenso general sobre el hecho de que la cancelación es algo bueno. El próximo paso es decidir cómo alcanzar el objetivo», dijo Wolfowitz.
Para el ex subjefe del Pentágono, elegido por la Casa Blanca para presidir el Banco Mundial, la reunión será la primera ocasión para hacer de anfitrión en su nuevo rol. «Es un trabajo excitante y un gran momento para hacerlo», dijo Wolfowitz, quien recibió a un grupo de corresponsales en su «cuartel general». El titular del Banco Mundial reiteró que Africa es «la principal prioridad» de su gestión y se mostró « cautamente optimista sobre el hecho de que ese continente pueda entrar en una nueva era». Uno de los desafíos del momento, explicó Wolfowitz, es coordinar las varias contribuciones que llegan de los países desarrollados.
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