Como saldo, una jornada interesante para una semana que no fue del todo buena. Si bien en el año las blue chips siguen ganadoras en 3,5%, 1,4% perdido en las últimas cinco sesiones marca que nada esta seguro. Sin mucho el S&P500 podría retroceder 1,5% que aun acumula en estos siete meses y días, para pasar al lado perdedor, en tanto es difícil pensar que de aquí al viernes el NASDAQ sea capaz de neutralizar 6,7% que ha retrocedido. Complicando el panorama, está la adversa respuesta (si es que hubo alguna) que parece haberle dado el mercado a la decisión del martes pasado de la Fed de suspender momentáneamente su política de suba de tasas. En un primer momento se argumentó que esto respondía al clásico adelantamiento del mercado. Pero dada la ristra de bajas que hemos tenido desde entonces la idea giró a que esa decisión no hacía más que resaltar la debilidad de la economía norteamericana. Irónicamente no fue aquella la jornada "interesante" a la cual nos referimos sino la del jueves, cuando el mercado neoyorquino debió "valuar" el anuncio del complot terrorista londinense. Lo que quedó en discusión es si los inversores realmente han cambiado su comportamiento frente a las amenazas del terrorismo, o si lo que ocurrió es que el mercado percibió al complot anunciado más como una cuestión política ( exacerbada por casi coincidir con la resolución de las Naciones Unidas sobre la contienda en el Líbano) que un evento capaz de cambiar la realidad de las personas. El 0,33% que perdió el Dow este viernes, al cerrar en 11.088,03 puntos, puede sugerir que aun en baja hay cierta calma, pero con la paz en el Líbano pendiendo de un hilo y los datos sobre precios mayoristas y minoristas de julio a difundirse en apenas horas, los próximos cinco días no prometen ser demasiado tranquilos.
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