«Hay muchos mitos respecto de la discriminación de mujeres en el ámbito laboral. Las mujeres tienen que explotar y mostrar sus aptitudes. Tenemos la ventaja de ser más organizadas y constantes que los hombres.» La afirmación es de Mariana Begué, una de las dueñas de la concesión centro de ski del Cerro Castor de Ushuaia y también su directora financiera. A continuación, lo más saliente de la charla con la empresaria:
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Periodista: ¿Cómo arrancó su carrera; cómo llegó a su cargo actual?
Mariana Begué: Siempre trabajé con mi familia. En 1998 mis padres lograron la concesión del Cerro Castor y pudieron concretar el proyecto que desde hacía años venían elaborando. Desde aquel momento comencé a trabajar con ese proyecto, ayudándolos durante las vacaciones y los fines de semana. En 1999 me recibí de licenciada en Comercio Exterior en Buenos Aires y vine a Ushuaia a hacerme cargo de toda la parte financiera del centro de ski.
P.: ¿Qué ventaja tiene trabajar dentro de una empresa familiar?
M.B.: La principal es que no existe la burocracia. Si hay algún problema se habla personalmente entre las partes involucradas, y no hay que pedir una entrevista para acceder al gerente...
P.: ¿Y las desventajas?
M.B.: Uno de los temas más complicados de afrontar para las empresas familiares son los cambios de generación, porque es en esos momentos en los que se puede perder el rumbo de la firma. Es necesario lograr un equilibrio, y en el caso de mi familia lo encontramos. Esta empresa que comenzaron mis padres en 1977 y que manejaron por años, hoy la manejamos con mis hermanos porque nos tenemos confianza y nos dividimos las tareas. Otra desventaja es que se suele identificar a la empresa con el nombre de un miembro de la familia, cuando en realidad es un trabajo conjunto, con una estructura detrás.
P.: ¿Es difícil llevar adelante una empresa familiar en la Argentina?
M.B.: Tiene las mismas complicaciones que puede tener cualquier empresa. En nuestro caso costó mucho avanzar, llegar a lo que tenemos hoy, pero eso le pasa a la mayoría.
P.: ¿Es complicado combinar la vida empresaria con la familiar? ¿Usted cómo las compatibiliza?
M.B.: En mi caso no lo es tanto, porque tengo la ventaja de trabajar con mi núcleo familiar. Además, siempre me organizo para tener espacios para dedicar exclusivamente a reuniones familiares, y los almuerzos en familia nunca faltan, ni siquiera los días de semana. Estoy de novia, pero no tengo hijos; por ahora no me planteo qué sucederá cuando los tenga.
P.: ¿Alguna vez se sintió discriminada en el ámbito empresario por ser mujer?
M.B.: Nunca. Hay muchos mitos con respecto a la discriminación de las mujeres en el ámbito laboral. Tenemos la ventaja de ser más organizadas y constantes que los hombre. Tal vez algunos ámbitos de trabajo sean más fácilmente accesibles para ellos pero esto no significa que se nos cierren esas puertas por ser mujeres. Tiene que ver con una cuestión de actitud: si una demuestra capacidad y confianza, difícilmente la discriminen.
Comparaciones
P.: Usted que viaja con frecuencia ¿cree que en la Argentina el hecho de ser mujer dificulta más que en otros países llegar a cargos ejecutivos en grandes empresas?
M.B.: Si nos comparamos con Europa, sí: allí no hay ningún tipo de diferenciación por géneros. A las mujeres en países desarrollados se las ve y trata en lo laboral igual que al hombre. En nuestro país se avanzó mucho en ese tema. Si bien vivimos en un mundo competitivo y las empresas exigen cada vez más dedicación por parte del personal, son pocas las que todavía ven como desventaja que la mujer desee tener hijos y se ocupe de su familia. La mayoría de las empresas ya no tienen como política que las mujeres no puedan llegar a puestos gerenciales. Ayudó mucho en el logro de la igualdad el que haya cada vez más mujeres profesionales en el mercado. Además, los mejores equipos de trabajo son los conformados por hombres y mujeres, porque lo que no tiene uno, lo aporta el otro.
P.: ¿Cómo ve al turismo en la Argentina?
M.B.: Como un sector muy importante para el desarrollo de nuestro país. Creo que debemos aprender a atender al turista y todos los argentinos deberíamos educarnos para asistirlo como forma de agradecerle que le dejan plata al país y por hacer posible la existencia una importante fuente de trabajo. En el caso de Ushuaia, para lograr posicionar el destino, hay mucho por hacer.
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