Es así que cualquier cosa que dispare un alza (o una baja) genera un movimiento mucho más violento que el que tendríamos si no se estuviesen viviendo tiempos tan extremos. Pensar que como se sostuvo ayer, que el rescate de una prisionera de guerra sea lo que desencadena por sí solo un alza de 2,67 por ciento llevando a que el Dow cierre en 8.285,06 puntos, o una mucho más impresionante de 3,59 por ciento como tuvo el NASDAQ, raya lo disparatado.
Lo más irónico de la jornada pasó porque entre los sectores que tuvieron peores resultados estuvieron las empresas de extracción de petróleo y las del área de la defensa.
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