En el mundo de los pagos, hay una tecnología que ha hecho que la información de las tarjetas de los consumidores no valga nada para los ladrones: la tokenización. Con el aumento de los pagos digitales y IoT, los ciberdelincuentes han recurrido a formas creativas de infiltrarse en los sistemas digitales y robar datos. Sin embargo, la tokenización está creciendo, dejando sin lugar a los ciberdelincuentes.
Voy a explicar cómo funciona la tokenización a través de la historia de Juan:
Juan disfruta de la comodidad de poder almacenar la información de su tarjeta con su comerciante digital favorito. Esto le proporciona una gran experiencia como consumidor, ya que le evita tener que volver a introducir sus credenciales cada vez que realiza una compra. La tecnología de tokenización protege la información de su tarjeta reemplazando el número original de 16 dígitos de su tarjeta por un número alternativo único, o “token”, que está asociado a ese comerciante digital en particular y que no puede ser utilizado en ningún otro lugar. En el caso de una violación de datos, los datos de la tarjeta tokenizada son completamente inútiles para el ciberdelincuente.
Así, los consumidores como Juan obtienen lo mejor de ambos mundos: una experiencia de pago segura y sin trabas, y la tranquilidad de saber que los datos de su tarjeta no corren el riesgo de ser pirateados.
Además, la tecnología de tokenización aporta otra característica esencial para la nueva economía digital, que depende en gran medida de las transacciones recurrentes: la continuidad de los pagos. Si su tarjeta ha caducado o necesita ser reemplazada, el token puede evitar que se produzcan interrupciones en el servicio actualizando automáticamente las credenciales de su nueva tarjeta en el sistema del comerciante.
El registro seguro de datos online combinado con una fuerte continuidad de pagos es crucial para los grandes comerciantes como para los medianos y pequeños comerciantes que buscan ser competitivos en el mercado online. Al almacenar la información de la tarjeta de sus clientes, los comerciantes pueden proporcionar una mejor experiencia de usuario, una mayor rapidez en el proceso de pago y pueden aumentar las ventas en tres o cuatro veces. Mantener esta información almacenada segura contra los delitos cibernéticos y las violaciones de datos y siempre actualizada, previniendo las pérdidas de transacciones, es una parte vital de nuestro negocio. Entonces, ¿cuál es el costo de las brechas de datos?
Según el Estudio del Costo de la Brecha de Datos 2018 del Ponemon Institute, el costo total promedio de una brecha de datos para una empresa puede ascender a $3,86 millones. Las brechas de datos no sólo pueden tener un impacto en las ventas futuras de un negocio, sino que también pueden representar costos significativos en términos de litigios, daños a las bases de datos de la empresa y reputación. De hecho, el impacto en la confianza del consumidor es sustancial. Un reciente estudio de Mastercard muestra que el 93% de los consumidores latinoamericanos se preocupan por su información almacenada online, mientras que el 77% considera que los hacks e infracciones de datos son “normales”.
Hoy en día, más de la mitad del volumen de transacciones de Mastercard en América Latina y el Caribe ya está listo para ser tokenizado, lo que ayuda a que los pagos digitales sean sencillos, transparentes y seguros para los consumidores de la región. Esta noticia viene de la mano de nuestros nuevos acuerdos firmados con actores clave como Adyen, Braspag y ProCredit Ecuador, entre otros, quienes ahora integrarán las soluciones de tokenización de Mastercard para tokenizar las credenciales de pago archivadas con miles de comercios minoristas en Brasil, México, Puerto Rico, Ecuador, Chile, y, potencialmente, en cualquier otro país de la región.
(*) Vicepresidente Senior de Soluciones Digitales de Mastercard LAC.
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