Sin exagerar, el consenso predominante sigue siendo que el rally de Navidad se hará presente como marca la tradición. En una jornada en la cual la activad del mercado de bonos y el cambiario se redujo dramáticamente no debería sorprender que la atención de los inversores se volcara a favor de la inversión de riesgo. Es así que para la media tarde el Dow alcanzaba a marcar un nuevo máximo para los últimos 42 meses, aun cuando esto fuera de la mano de un volumen algo más bajo que lo habitual. Si bien la suba está siendo liderada por las empresas más grandes del mercado (Intel fue la estrella del día), son muchos los que están reacomodando sus posiciones en espera del tradicional efecto enero. Esto agrega algo de volatilidad y alcanza para explicar por qué, sin ninguna razón aparente, en la última hora la cosa "aflojó" un tanto y terminó hacia arriba. Con tan pocos días por delante, antes de tener que cerrar el ejercicio, existe incierto consenso que "acá nadie quiere problemas". Esto significa que cerrar el año en los actuales niveles, algo más arriba o incluso un poco más abajo, alcanzan para que se mantenga la sonrisa en la cara de la mayor parte de los intermediarios. Es que si bien el año bursátil ha sido "regular", el incremento que mostró en el último mes la actividad de M&A, sumada a la renuencia de los precios a factorizar elementos "negativos" como la suba del costo del dinero por la Fed, o el incremento del precio del petróleo, abren la puerta para pensar que 2005 traerá bajo el brazo las promesas incumplidas desde que arrancara el nuevo siglo.
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