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15 de julio 2008 - 00:00

Paradoja: la crisis ayuda

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La falta de nieve, el conflicto con el campo y el enfriamiento de la economía vienen jugando a favor de que el tráfico aéreo no sea un caos por falta de aviones. A las puertas de la temporada alta de invierno, se sabe que las reservas (tanto aéreas como hoteleras) cayeron enre 30% y 50% en relación con el año anterior. También se ha producido gran cantidad de cancelaciones en lo que hace al turismo de esquí, siempre más afectado por factores climáticos que por crisis económicas.

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Finalmente, el hecho de que la gente tenga la cabeza y el cuerpo «en otro lado» (las dos marchas de hoy en pleno Buenos Aires lo demuestran) provocó un casi desinterés de quienes pueden viajar por hacerlo.

Por eso, entonces, que Aerolíneas Argentinas tenga apenas doce aviones en condiciones de operar -sobre una flota de cuarenta- y Austral esté volando entre siete y nueve aeronaves -sobre una flota de 22- se nota menos que si la temporada turística fuera un éxito, si las canchas de esquí estuvieran cubiertas de nieve y si los extranjeros siguieran viajando a la Argentina, que con un tipo de cambio a $ 3,04 y una inflación en dólares indudablemente más alta que lo que indica el INDEC de Guillermo Moreno ha dejado de ser tan atractiva como hace un par de años.

Esta semana comenzaron las vacaciones en diecisiete provincias, y a pesar de eso apenas hubo algunas protestas en Aeroparque por el retraso (importante, desde ya) con que llegaron y partieron los vuelos de Aerolíneas y Austral.

Es que la gente, simplemente, ha dejado de volar por esas empresas y éste es un pasivo que al próximo dueño -sea el Estado o algún socio «amigo»- le costará más levantar que la deuda en dólares, sea cual fuere el monto al que ascienda.

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