El petróleo se ubicó ayer en el nivel más alto de los últimos 21 años, y hay más presiones para que aumenten los combustibles en el país. El crudo cerró a u$s 44,84 por barril porque la suspensión de producción en los pozos del sur de Irak hizo imparable la estampida de precios en Nueva York y en Londres. Muchos analistas ya trabajan con la hipótesis de un petróleo a 50 dólares el barril. Será imposible para el gobierno evitar un aumento de combustibles en la Argentina, no sólo por la rentabilidad de las petroleras, sino para evitar un consumo desproporcionado en momentos en que el mundo intenta controlarlo. En la Argentina el combustible tiene un precio proporcional a un crudo a 32 dólares el barril, algo absolutamente irreal.
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