25 de abril 2002 - 00:00

Petrei: las provincias deben ser responsables de recaudar

Humberto Petrei, mencionado como posible ministro de Economía, puede ser definido como el ideólogo fundamental del paquete lanzado ayer por el gobierno. Es Petrei quien desde hace varios años asesora a José Manuel de la Sota en cuanto a las líneas fundamentales de la economía, tarea que se profundizó en los últimos 15 días. En las últimas horas intercambió llamadas telefónicas desde Washington con el gobernador cordobés para definir el plan de los «7 puntos» que De la Sota, junto con Juan Schiaretti, le presentó a Eduardo Duhalde ayer a la mañana. Ambito Financiero habló ayer con Humberto Petrei. Las ideas generales del economista que trabaja para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) incluyen la reducción de impuestos, un tipo de cambio flotante aunque temporalmente se podría aceptar un fijo, un plan de retiros voluntarios con costos y, fundamentalmente, empezar ya con políticas de reforma fiscal y financiera de fondo. Las principales declaraciones de Petrei a este diario fueron las siguientes:

Periodista: ¿Cuál es su vinculación concreta con José Manuel de la Sota?


Humberto Petrei:
Yo trabajo con De la Sota en temas que él me encarga para la provincia de Córdoba, y juntos hacemos un monitoreo de la situación nacional desde hace tiempo.

P.: Concretamente, ¿le ofrecieron ocupar el cargo de ministro de Economía?


H.P.:
No, concretamente. Pero igualmente lo importante es discutir ideas y aportar soluciones. Después vendrá el momento de los nombres.

P.: ¿Por dónde pasan esas soluciones?


H.P.:
La solución de los problemas argentinos radica primero en reconocer la inseparable vinculación entre el corto plazo y el largo plazo. Tanto nuestros líderes como el pueblo en general tienen que hacerse cargo de la situación de las instituciones. En la economía actual, algunas de las cosas funcionan, pero las instituciones quedaron viejas. Inmediatamente, hay que comenzar reformas en distintos frentes. Todas a la vez.

•Postergación

P.: ¿Qué quiere decir con no diferenciar el corto con el largo plazo?

H.P.:
Pensar que un plan económico es definir un nuevo tipo de cambio o cómo salir del «corralito» sin simultáneamente hacernos cargo de las reformas estructurales es postergar los problemas.

P.: ¿Sin el FMI es viable un plan?


H.P.:
Se puede seguir adelante sin el Fondo, pero lo que no se puede hacer es aislarse del mundo y dirigirse a una separación de los países que marchan a la vanguardia. El dinero que aportaría el Fondo no es mucho. Pero lo que sí es importante es el mensaje que deja el estar en negociaciones formales con el FMI; pero sus recursos no son necesarios. Si lo que exige el Fondo no se puede cumplir, no es imprescindible hacerlo. Pero se necesitan reformas que van más allá de lo que puede pedir el FMI. Lo que pide el Fondo es superficial y cortoplacista, y lo que Argentina necesita es algo más importante y superador.

P.: ¿Qué propuesta de la clase política lo convencería?


H.P.:
Que cambien el gradualismo en la reforma y reducción del déficit, por reformas profundas de mediano plazo que se inicien con mucha convicción.

P.: ¿Usted fue el que convenció a De la Sota para bajar impuestos internos, cree que se podría implementar a nivel nacional?


H.P.:
Creo que sí, que hay espacio para esta propuesta; pero si va acompañada por una mejora sustancial en la administración tributaria. Hay que trasladar gran parte de la responsabilidad recaudadora a las provincias, para que haya correspondencia entre quienes gastan y quienes recaudan.

P.: Si hay ajuste en las provincias, debe pasar necesariamente por los empleados públicos...


H.P.:
Hay que instrumentar un sistema de retiros voluntarios de incentivación para que pasen trabajadores de la actividad pública a la privada. Pero distribuyendo los costos del ajuste. Si toda la sociedad se va a ver beneficiada por este ajuste, todos deberían asumir ciertos costos por esto.

P.: ¿Usted recomendaría una nueva convertibilidad, dolarizar, anclar el tipo de cambio o dejar flotar el dólar?


H.P.:
Antes de hablar de esto, la cuestión del tipo de cambio es la resultante de una propuesta económica más que el punto inicial de una propuesta. La fijación del tipo de cambio debe estar acompañada de todas estas reformas estructurales y profundas que comentamos. Solamente en este contexto es preferible un sistema de cambio flotante.

P.: ¿Es enemigo del sistema de cambio fijo?


H.P.:
Sucede que para una nueva convertibilidad no hay reservas, y un control estricto de cambios tiene sus costos y crea distorsiones. Es poco recomendable, pero puede servir temporalmente hasta que se ponen en marcha las reformas.

P.: ¿Usted cree que en las actuales circunstancias políticas algunas de estas ideas pueden ser implementadas?


H.P.: Todas. Lo que falta es un mínimo de generosidad sobre adónde debe ir la Argentina.

P.: Usted defiende desde siempre políticas de equilibrio fiscal. En este reclamo ya fracasaron José Luis Machinea, Ricardo López Murphy, Domingo Cavallo y ahora Jorge Remes Lenicov. ¿Cree sinceramente que la clase política puede comprometerse a un ajuste severo como el que se necesita?


H.P.:
De otra forma, no hay solución. Si la clase política no está dispuesta a compartir los costos y los beneficios de vivir en una Argentina ordenada, no habrá salida y vendrá la disociación. Pero sinceramente confío en los políticos.

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