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16 de enero 2008 - 00:00

Pidió Bush petróleo más barato: no lo complacen

Mucho se habló de las gestiones de George W. Bush sobre el conflicto con Irán y sobre el diálogo palestino israelí en su gira por Medio Oriente. Pero más allá de esos temas políticos, lo desvela el aumento rampante del precio del petróleo, un elemento que aporta al debilitamiento de la economía más poderosa del mundo. Así, le pidió ayer personalmente al rey de Arabia Saudita que la OPEP aumente su producción para frenar los precios. La respuesta fue amable, pero nula en términos prácticos. Arabia Saudita es el líder del cartel petrolero, por lo que no hay motivos para esperar una baja significativa del crudo. Ayer el petróleo cayó 2,44%, reflejando el retroceso de la actividad económica norteamericana pero lejos de lo deseado por Bush.

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Riad (AFP) - El presidente George W. Bush pidió personalmente ayer al rey saudita Abdalá que la OPEP aumente su producción de petróleo para frenar el alza de los precios, en momentos en que Estados Unidos, primer consumidor mundial, está amenazado por una recesión.

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El ministro saudita de Petróleo, Alí al Naimi, respondió cortésmente que su país aumentaría la producción de crudo si el mercado lo exigía, aunque no se comprometió a nada.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que debe adoptar una decisión sobre su producción el 1 de febrero en Viena, se guiará por «todos los datos disponibles», precisó Naimi.

Mientras tanto, Arabia Saudita es el líder de facto de la OPEP, ya que es el único país del cartel que posee la capacidad de aumentar su producción.

En su última reunión del 5 de diciembre en Abu Dhabi, el cartel decidió mantener sin cambios su producción, pese a la presión de los países industrializados. El 2 de enero, el barril de petróleo superó por primera vez en la historia el umbral de los u$s 100.

En una mesa redonda con empresarios sauditas, Bush se quejó de «que los precios del petróleo están muy elevados» y afirmó que la situación es «dura para la economía estadounidense». Además, dijo que le iba a decir al rey Abdalá que esperaba «el momento en que la OPEP contemple diferentes niveles de producción y que comprenda que si la economía de uno de sus mayores consumidores sufre, eso significa menos compras y menos petróleo y gas vendidos».

Bush fue recibido tras la caída del sol en el «rancho» real de Janadriyah, a 45 kilómetros de Riad, donde las caballerizas de los purasangre reales tienen aire acondicionado. La cena de ambos mandatarios tuvo lugar bajo una carpa sostenida por postes de ébano y marfil con incrustaciones de piedras preciosas, con paredes de seda.

En el tope de la agenda de Bush, por delante de lo que denomina la «amenaza iraní» y la paz entre israelíes y palestinos, estuvo el precio del petróleo.

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