«Podemos caracterizar esta política como de prudencia fiscal puesta al servicio de una visión intervencionista y distribucionista, muy dañina para el largo plazo. Con el único límite del superávit fiscal, la política económica está subordinada al criterio distribucionista, pues es lo que da votos y permite acumular poder.» Crítico y agudo, el economista Mario Teijeiro -presidente del Centro de Estudios Públicos- describe cómo enfrenta el país un nuevo año. Las que siguen fueron las principales declaraciones del también profesor de la Universidad del CEMA en diálogo con Ambito Financiero.
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Periodista: ¿El próximo será otro año de crecimiento para la Argentina?
Mario Teijeiro: 2007 es un año electoral y, por lo tanto, debemos esperar que el gobierno, en lugar de atenuar el ciclo económico con medidas de contención del gasto y aumento del superávit fiscal, continúe una política fiscal expansiva y sosteniendo nocivos controles de precios y distorsión del comercio exterior. El año próximo se perfila como otro período de crecimiento muy alto.
P.: Suele decirse que el motor está vinculado al contexto internacional.
M.T.: Hubo una recuperación sorprendente. La explicación de esta recuperación está en una política acertada de superávit fiscal que permite tener un tipo de cambio estable y competitivo, sumada a una situación internacional muy favorable. Pero más allá de esto, las políticas de largo plazo son lamentables. Podemos caracterizar esta política como de prudencia fiscal puesta al servicio de una visión intervencionista y distribucionista de la política económica, muy dañina para el largo plazo. Con el único límite del superávit fiscal, la política económica está subordinada al criterio distribucionista, pues es lo que da votos y permite acumular poder. La eficiencia económica y las políticas de largo plazo pasan a segundo plano.
Tema crítico
P.: ¿Qué temas pendientes de solución son los que más preocupan?
M.T.: Un tema crítico es el cierre de la economía ( restricciones crecientes a las importaciones y prohibición o impuestos a las exportaciones), pues está probado que los países que más crecen son los que adhieren al comercio internacional, no los que se cierran. También está demostrado que los que más crecen son los que más ahorran. En este sentido, hemos mejorado mucho con respecto a la convertibilidad, pero necesitamos más ahorroe inversión para sostener un crecimiento alto. Las falencias a corregir devienen de una política que fuerza aumentos salariales, congela precios y reduce la capacidad de autofinanciamiento y de inversión de los sectores productivos. Es esencial además que para mejorar la eficiencia de la economía se reduzca la economía en negro, con una reducción de la presión impositiva, que fomenta la informalidad. Lejos de ello, la mayor recaudación se ha destinado íntegramente a aumentar el gasto público.
P.: ¿Encuentra hasta ahorareformas que hayan mejorado el funcionamiento de la economía?
M.T.: No hay reformas benignas que ataquen la ineficiencia del Estado. Sólo está a punto de sancionarse una nueva ley de educación, que como las anteriores atiende sólo a las formas y no a los problemas de fondo. No hay nada que ataque la ineficiencia de una educación controlada por burocracias provinciales, no hay cambios en la exigencia escolar, que podría producirlos un sistema de exámenes nacionales con consecuencias para la promoción del alumno, y el régimen laboral docente sigue indemne, permitiendo que el gremio de la CTA promueva constantemente huelgas extorsivas a costa de días de clase.
P.: En los últimos meses se ven descarrilamientos de trenes o cortes de luz. ¿Cómo evalúa el estado actual de los servicios públicos?
M.T.: Seguimos sin nuevas reglas de juego para las privatizadas, que permitan la inversión de largo plazo. La descapitalización es una amenaza seria de problemas futuros. Los malos servicios son consecuencia de la falta de inversión y la falta de inversión, de las tarifas congeladas por razones políticas. Estamos gobernados por un populismo que se entromete en las decisiones económicas para quedar bien y ganar votos entre los miles de consumidores. Hasta se meten con las prepagas de salud, que atienden al 10% de la población más rica de la Argentina. Este populismo distribucionista nos va a llevar a que cada vez tengamos peores servicios.
P.: ¿Cómo evalúa el acercamiento del Presidente con Hugo Chávez, primero por la compra de deuda argentina y ahora por el caso SanCor?
M.T.: El acercamiento con Chávez es parte de una política exterior desastrosa, que nos aleja del Primer Mundo. La cumbre de Mar del Plata dejó bien claro que este gobierno está en contra de Estados Unidos y del comercio libre, y ve con mayor simpatía el proyecto bolivariano populista de Chávez. Si en muchas áreas hacemos equilibrio y no nos decidimos más claramente por Chávez es simplemente porque temen que eso afecte las encuestas y ponga en peligro la reelección.
Agro
P.: ¿El conflicto con el sector agropecuario, podría haberse evitado?
M.T.: Por supuesto que podría haberse evitado. Bastaría con dialogar y que el gobierno reconozca que como política de largo plazo, el sector agropecuario tiene el derecho legítimo a negociar su producción sin trabas ni impuestos discriminatorios; agradecerle al sector agropecuario el esfuerzo que está haciendo para recuperar la economía y plantear una transición ordenada para llegar en pocos años a la libertad plena. Pero esto el gobierno no lo va a hacer, simplemente porque su objetivo primario es maximizar poder y desde ese punto de vista no hay ninguna duda de que le conviene generar un conflicto permanente en el que el gobierno siempre aparezca tomando partido por los 37 millones de consumidores de alimentos, defendiéndolos de los intereses «monopólicos» de 200.000 «oligarcas» agropecuarios.