Por segunda vez en dos meses, Eduardo Duhalde frenó una suba de tarifas en luz, gas, teléfonos y agua. Ahora dijo que los cálculos del Ejecutivo deben pasar por el filtro del Congreso y por audiencia pública. No era lo que se pensaba en el Palacio de Hacienda donde se preparaban los ajustes para el 1 de agosto. Roberto Lavagna creía que se podía aumentar sin intervención del Parlamento mediante un decreto de necesidad y urgencia, porque no se renegociaban los contratos, sólo se aprobaba un aumento para cubrir la emergencia. Por otra parte, la audiencia pública no está contemplada en la ley de emergencia, y tampoco en los marcos regulatorios porque se trata de subas extraordinarias. En las empresas privatizadas se teme que con la intervención del Congreso y las audiencias se cree un ambiente adverso en el que sea imposible cualquier ajuste. Funcionarios oficiales insisten, en cambio, en que todo será muy rápido. Duhalde prefiere un aumento mínimo y lo necesita para avanzar con el Fondo Monetario, pero prefiere dejar el tema pendiente para la próxima administración.
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