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Los cupos por cada plazo el Banco Central los impuso intentando que la oferta vuelva a las formas anteriores, cuando los inversores privilegiaban los plazos más largos, seducidos por tasas más altas.
Las confusas señales económicas que vienen del gobierno sepultaron hace tres semanas esa tendencia, y ahora la oferta se concentra a 30 días, aunque se paguen tasas ínfimas de 2,9% anual (0,24% mensual).
Ayer, el Central fijó para las Lebac más cortas (35, 65 y 105 días) un cupo de $ 5 millones para cada plazo, mientras que para las más largas 182, 364 y 524 días, el cupo es de $ 15 millones por plazo.
Las Lebac se comportan como un excelente monitor del pensamiento del mercado. Cuando asumió Néstor Kirchner, las ofertas por estas Letras se concentraban en los plazos de un año y de un año y medio con tasas que superaban 20% anual. El dólar estaba en baja y esto hacía que los rendimientos en moneda extranjera fueran exageradamente altos.
Las críticas presidenciales a empresarios, más una serie de actitudes demagógicas en economía, tornaron más cautos a empresas, bancos y público, que comenzaron a concentrar su oferta en los plazos más cortos para no asumir riesgos. El capital golondrina ya no está en estas licitaciones como para culparlos de esta tendencia.
Hoy se espera una fuerte oferta que excederá el cupo que quiere licitar el Banco Central.
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