Las empresas de medicina prepaga aseguran que van derecho a la quiebra si el Senado, presidido por Julio Cobos, aprueba el proyecto de ley regulando la actividad que obtuvo media sanción el miércoles en Diputados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Es una hemorragia de demagogia», dijo a este diario uno de los principales empresarios del sector. «Si la ley sale tal cual la votaron los diputados, más temprano que tarde el sistema público de salud -que hoy está más que colapsado- deberá hacerse cargo de cuatro millones de pacientes más, porque la medicina prepaga desaparecerá.»
En el sector hay consenso que la medida es «una estatización mal encubierta del sistema privado de salud, cuyo principal usuario es la clase media». Los empresarios básicamente cuestionan la obligatoriedad de admitir «a cualquiera que lo pida» en sus planes, sin ninguna restricción sobre las afecciones que el asociado «trae» consigo al momento de ingresar al sistema.
«Es como asegurar autos ya chocados: viene un hombre de 64 años y once meses que nunca pagó una cuota, y hay que afiliarlo y cobrarle lo mismo que a la persona de la misma edad que pagó toda la vida; también a la pareja joven con tres meses de embarazo, el paciente con cálculos en la vesícula -que sabe que los tiene- y miles de casos similares», dice el empresario.
Quiebra
El resultado de esta política será «la quiebra del sistema, porque para hacer frente a esas preexistencias la cuota debería subir a niveles estrambóticos, pero como nadie podría pagarlas, las empresas dejarán de existir».
Cabe apuntar además que la ley -de ser aprobada- faculta al Estado a fijar no sólo los montos que pueden cobrar las empresas sino también cuánto pagarlesa los profesionales que emplea. «Las primeras que van a desaparecer son las mejores: si el gobierno puede decirnos cuánto cobrar, no habrá diferencias por calidad de servicio, por lo que la gente -obviamente- se afiliará a las que brinden el mejor», se preocupa el empresario.
La norma también obliga a las empresas a mantener el servicio con una mora de 90 días, lo que implica que -en caso de querer hacerlo- un cliente podría asociarse a una empresa el 1 de enero, pagar la primera mensualidad, no pagar más pero mantener las prestaciones hasta abril; el 1 de abril, « borrarse» de la primera empresa y afiliarse a una segunda, en la que repetiría el mecanismo. Así, pagando cuatro cuotas por año en otras tantas empresas tendría un año de medicina privada, sin que la ley prevea sanciones o restricciones a estos comportamientos.
Injusto
«Si hay que aceptar a todo el mundo, pues bien: que se lo acepte pero con las enfermedades previas a cargo del nuevo socio; lo atenderíamos a precios preferenciales pero no es justo para quien viene pagando su cuota desde hace años que un recién llegado usufructúe el sistema que él no ayudó a crear ni mantener», se queja el empresario. «Definitivamente hay que limitar además el tema de las reafiliaciones posmora, y ver qué se hace con los altos costos que representan las nuevas patologías que deberemos atender (bulimia, anorexia, obesidad incluyendo la operación «cinturón gástrico»); de otro modo, no podremos seguir funcionando.»
Otro tema que les quita el sueño a los empresarios es «la abultada reserva técnica que nos obligan a constituir: si se hubiera aplicado esa misma reserva en 2001, el sector no contaría hoy con la infraestructura asistencia que desarrolló reinvirtiendo utilidades en edificios y aparatos de última generación. Ya habríamos quebrado casi todos», dijo la fuente.
Desde ya, esta posible desaparición de las empresas de medicina privada es una verdadera pesadilla para sus cuatro millones de afiliados, pero también lo será para los sectores más desposeídos de la sociedad: si al colapsado, subinvertido y casi abandonado sistema de hospitales públicos se le suman estos cuatro millones de nuevos pacientes, la pesadilla será de todos los argentinos. Salvo, claro, para una ínfima minoría que podrá seguir atendiéndose en consultorios privados y operándose en el exterior...
Dejá tu comentario