14 de junio 2026 - 13:00

Las reservas estratégicas de petróleo comienzan a agotarse y crece la preocupación por el abastecimiento global

La estabilidad del mercado petrolero tras más de tres meses de conflicto en Medio Oriente se sostiene, en gran medida, por la utilización de reservas estratégicas acumuladas por las principales economías. Sin embargo, Estados Unidos, Japón y Europa enfrentan crecientes límites para continuar liberando crudo.

Qué países estan más afectados, según los analistas de The Economist.

Qué países estan más afectados, según los analistas de The Economist.

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Los mercados petroleros lograron mantener cierta estabilidad pese a más de 100 días de conflicto en Medio Oriente y al cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de crudo del mundo. Sin embargo, detrás de esa aparente calma comienza a emerger una preocupación creciente: el rápido agotamiento de las reservas estratégicas de petróleo que los países desarrollados vienen utilizando para compensar la pérdida de suministro. Esta alerta, ocurre mientras Donald Trump afirma que ya hay un acuerdo que será firmado en los próximos días.

Según un informe de The Economist, desde el inicio de la guerra, el mercado enfrentó un déficit estimado en 15 millones de barriles diarios. Para evitar un shock mayor sobre los precios, la demanda global se ajustó mediante una combinación de menor consumo, aumentos puntuales de producción en algunos países y, principalmente, el uso masivo de reservas de emergencia.

En marzo, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, la mayor intervención coordinada de la historia del organismo. Hasta el momento ya se distribuyó cerca de la mitad de ese volumen a un ritmo récord de entre 2,5 y 3 millones de barriles diarios.

Japón fue uno de los actores más activos en esta estrategia. Altamente dependiente del petróleo proveniente de Medio Oriente, el país asiático liberó cerca de 90 millones de barriles, equivalentes a 50 días de consumo. Gracias a una rápida diversificación de proveedores y al uso de rutas alternativas de abastecimiento, logró reducir su dependencia del crudo que atraviesa Ormuz. Sin embargo, las autoridades japonesas comenzaron a mostrar cautela ante la posibilidad de seguir utilizando sus reservas, especialmente porque el conflicto no muestra señales claras de resolución.

energia solar petroleo
Preocupa el uso de los países de sus reservas de petróleo y la dependencia a Ormuz

Preocupa el uso de los países de sus reservas de petróleo y la dependencia a Ormuz

EEUU se queda sin reservas y urge una resolución del conflicto

La situación de Estados Unidos es incluso más delicada. Las reservas estratégicas norteamericanas ya habían sufrido una fuerte reducción durante 2022 y 2023, cuando Washington recurrió a ellas para contener el impacto de la invasión rusa a Ucrania sobre los precios de la energía. Tras los nuevos envíos realizados desde marzo, los inventarios estadounidenses se encuentran en sus niveles más bajos desde la década de 1980.

La administración estadounidense comenzó a mostrar preocupación por el deterioro de sus reservas. Parte de los barriles liberados no fueron vendidos sino prestados a empresas energéticas, que deberán devolverlos con una prima adicional en los próximos años. Además, varios de los principales depósitos presentan limitaciones operativas para continuar aumentando el ritmo de extracción.

Según estimaciones privadas, tanto Estados Unidos como Japón reducirán significativamente el volumen de petróleo que liberan al mercado durante las próximas semanas. De confirmarse ese escenario, el aporte conjunto de reservas estratégicas podría caer desde los actuales 2,5 millones de barriles diarios hasta menos de 1 millón hacia mediados del invierno boreal.

Europa aparece como el posible actor capaz de compensar parte de esa desaceleración. Sin embargo, los países europeos también enfrentan restricciones. A diferencia de Estados Unidos o Japón, gran parte de sus reservas se encuentran distribuidas en instalaciones comerciales privadas y no en depósitos gubernamentales específicos, lo que dificulta una liberación rápida y coordinada.

Además, muchos gobiernos europeos han mostrado reticencia a reducir sus stocks estratégicos ante la incertidumbre sobre la duración del conflicto. El continente depende menos del petróleo del Golfo Pérsico y varios países consideran prudente preservar sus reservas para escenarios más adversos.

Mientras tanto, China emerge como uno de los principales factores de equilibrio para el mercado. El gigante asiático redujo sus importaciones de crudo y recurrió a sus propias reservas para amortiguar el impacto de la crisis. Sin embargo, los analistas advierten que Pekín podría mostrarse cada vez más reacio a continuar consumiendo esos inventarios si la guerra se prolonga durante los próximos meses.

La combinación de menores liberaciones de reservas estratégicas, una demanda global que podría recuperarse y la incertidumbre geopolítica mantiene en alerta a los operadores energéticos. Si bien los precios del petróleo permanecen lejos de los máximos alcanzados durante los primeros meses del conflicto, el margen de maniobra de los principales consumidores se reduce rápidamente y los precios podrían volver a aumentar.

Para los especialistas de The Economist, el principal riesgo no es un faltante inmediato de petróleo, sino la dificultad para reconstruir los inventarios una vez que finalice la guerra. Cuanto más se agoten las reservas actuales, mayor será la demanda futura para recomponerlas, un factor que podría sostener los precios internacionales elevados incluso después de que cesen las hostilidades.

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