Cuando este diario anticipó que la crisis energética alcanzaría su punto máximo el 11/7, algunos se burlaron del pronóstico. Ellos, como toda la sociedad, deberán ahora pagar como contribuyentes el primer costo derivado de ese hecho, ya que el gobierno decidió ayer destinar nada menos que u$s 300 millones en 90 días para lidiar con el problema. El objetivo es derivar más gas a las centrales térmicas para que éstas puedan reemplazar la electricidad que dejarán de producir a partir de esta semana las hidroeléctricas del Comahue. La medida se tomó apenas 48 horas después de que Néstor Kirchner denostara a los "agoreros que preferirían que hubiera un colapso para decir que tenían razón". Sin embargo, los técnicos creen que la decisión, aunque costosa, será insuficiente si no llueve pronto en las represas patagónicas y si no se sigue restringiendo el consumo de GNC. Pero estas dos cosas parecen improbables: la primera, por razones climáticas; la segunda, porque el gobierno sigue extrañamente pendiente de las quejas de una minoría de taxistas que no pueden utilizar nafta en vez de gas. Todo indica que finalmente será necesario aplicar más restricciones al consumo eléctrico, comenzando por el alumbrado público, algo que en las ciudades del interior en las que se las aplica, ya genera inquietud por el deterioro de la seguridad.
En conferencia de prensa, el ministro Julio De Vido explicó
los alcances del programa «energía total» con el que el
gobierno intentará paliar una crisis que ahora admite.
El gobierno anunció ayer un plan llamado «energía total» con el que pretende solucionar la crisis energética. Se trata de destinar 300 millones de dólares en un plazo de 90 días para subsidiar la utilización de combustibles líquidos en la industria al precio del gas natural.
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El objetivo es que de esa forma queden liberados 5,8 millones de metros cúbicos de gas por día que se destinarán a lograr que las centrales eléctricas de ciclo combinado puedan utilizar el producto y llegar a su capacidad plena, ya que con combustibles líquidos pierden eficiencia en 20%.
Al mismo tiempo quedaría más disponibilidad de gasoil y fueloil para autogeneradores de las empresas, con los que se lograrían unos 400 megavatios (sobre un total demandado en la actualidad que llega a 19.500 megavatios en el horario pico durante los días de frío más riguroso).
La necesidad de mayor generación térmica proviene de que a partir del fin de semana dejarán de producir Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú, y a principios de agosto también El Chocón deberá salir de servicio, a menos que se produzcan lluvias importantes, que por el momento no se cree probable.
La decisión de subsidiar con recursos del Estado la utilización de combustibles líquidos en la industria fue anunciada tras una reunión encabezada por el presidente Néstor Kirchner con directivos de las petroleras Repsol YPF, Enrique Locutura; Petrobras, Carlos Fontes, y de Esso, Tomás Hess. La única refinadora ausente fue Shell.
También estuvieron en el encuentro en la Casa de Gobierno la senadora Cristina Fernández de Kirchner; el ministro de Planificación, Julio De Vido; y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Al término de la reunión, De Vido anunció el plan en conferenciade prensa y se difundió la resolución 459 que habilita el uso de $ 930 millones. De Vido dijo que las petroleras refinadoras saldrán a ofrecer a las industrias la posibilidad de reemplazar el gas que utilizan para sus maquinarias por combustible líquido, al mismo valor que el fluido.
Según el ministro, el plan tendrá un costo fiscal neutro o positivo para el Estado nacional, dado que el gasto será compensado por un mayor ingreso al fisco proveniente del mantenimiento de los actuales niveles de crecimiento.
En sus declaraciones, De Vido dijo que el proyecto tendrá un costo de $ 300 millones, pero la resolución 459 dice que se destinarán « hasta la suma de $ 930 millones, los que se asignarán al pago de las diferencias que surjan entre los precios de compra para la provisión habitual de cualquier fuente de energía y la adquisición de los combustibles líquidos sustitutos».
Se presume, aunque todavía falta la reglamentación, que los fondos también cubrirán la diferencia del gas con el gasoil o el fueloil importado, porque las refinerías no podrían abastecer toda la demanda.
Destino
De Vido afirmó que el combustible líquido será destinado a la industria que tiene contrato de suministro firme de gas para el proceso productivo y para que, los que tengan los equipos, puedan autogenerar energía.
Los 5,8 millones de metros cúbicos diarios de gas que se esperan ahorrar, se destinarán a las centrales de ciclo combinado para mejorar su eficiencia, y a la industria petroquímica que usa gas como insumos, en particular los productores de fertilizantes que requieren unos 2 millones de metros diarios.
El ministro dijo que por las bajas temperaturas «desde el lunes el consumo doméstico pasó de 36 a 51 millones de metros cúbicos diarios», y atribuyó a esa situación «el cambio de GNC por nafta».
En su opinión, «el mercado de gas se irá normalizando en las próximas horas al mejorar la temperatura, y una vez que no haya riesgo para el consumo domiciliario en el anillo de Buenos Aires se volverá a entregar GNC».
También aseguró que en la reunión con Kirchner, las petroleras productoras (Repsol YPF y Petrobras) se comprometieron a invertir en Bolivia para que en diciembre de 2008 ingresen de ese país 11 millones de metros cúbicos, adicionales a los 7,7 millones contratados ahora.
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