Proponen un impuesto para frenar el "goteo"
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• Hay que eliminar la asistencia crediticia al sector público y así eliminar el problema de la elevada exposición al endeudamiento del sector público.
• Resolver el sobredimensionamiento del sistema, ya que el negocio bancario será mínimo en términos de instrumentos de inversión y crédito. Asimismo, hay que eficientizar la banca pública.
• Alternativas
• La propuesta de manejar los bancos desde el exterior (banca off-shore), implica una dolarización de la economía, poco o nada compatibles con las últimas medidas del gobierno. El papel de la banca nacional quedaría extremadamente limitado, sumado a la grave restricción del crédito interno que se generaría.
• La propuesta que implica la importación del marco legal, que los bancos operen bajo leyes de otros países, plantea la dificultad del enforcement, es decir el poder respetar y hacer cumplir esas leyes en el futuro.
• Una banca transaccional separada de la banca de inversiones cobra algún sentido. Sin embargo, cabría plantear alguna versión menos extrema de este tipo de banca (que se la conoce como la banca Simons, ya que fue propuesta en 1948 por Henry Simons, economista de la Universidad de Chicago) con el fin de solucionar sus desventajas y hacerla más acorde a la realidad del país.
• Los bancos cumplen en todo el mundo lo que se llama banca comercial, es decir, llevan a cabo en forma conjunta la función de administración de medios de pago y la intermediación crediticia. La separación de estas dos funciones en entidades distintas sería además de costoso, poco viable, es decir, para que esto funcione las entidades necesitarían de un volumen importante de las operaciones. En la actualidad en la Argentina dicho requerimiento de escala no se alcanza. Por lo tanto, esta división de funciones podría ser llevada a cabo por la misma entidad haciendo uso de la capacidad instalada aunque con operaciones totalmente inconexas, utilizando balances diferentes.
• En segundo lugar se podría plantear un esquema de mayor flexibilidad en el encaje del segmento de banca transaccional. En el caso extremo sería de 100%, sin embargo éste podría ser menor y seguir cumpliendo su rol de reducir las expectativas. Aún operando con encajes muy elevados (pero inferior a 100% de los depósitos) quedaría capacidad prestable para aquellos sectores que seguramente no tendrían acceso a la banca de inversiones (individuos, PyMEs, etc.). De la misma forma, es factible que las leyes que rijan en el nuevo sistema sean leyes extranjeras y así brindar un marco de mayor seguridad al depositante.
• El punto de partida de cualquier intento de recuperación de la confianza debe venir de la mano de la estabilidad macroeconómica. Para ello es necesario contar con un programa económico completo y un compromiso político e institucional decidido a llevar a cabo tales transformaciones. Con la actual crisis, el sistema financiero quedó sobredimensionado como consecuencia, en el futuro habrá una fuerte depuración y concentración de la industria. En este contexto se plantea una banca transaccional y de inversión sólo como un paliativo para la transición a una economía más estable con altos encajes en una situación de baja confianza y a medida que la confianza se regenera ir bajando esos encajes paulatinamente de manera de converger a una banca comercial.




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