Un peligroso efecto está teniendo en las provincias el incremento salarial que Néstor Kirchner dispuso a estatales nacionales. Los gobernadores, presionados por protestas gremiales, ya comenzaron a suspender obras públicas para poder pagar aumentos también a sus empleados provinciales. Si se buscaba reactivar economías regionales a través de la obra pública, el efecto ahora quedará limitado.
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Si ya es riesgoso, como política de estado, reemplazar la actividad privada por obra pública, más peligroso aún es dejar sin siquiera obrá pública a los distritos sólo por aumentar salarios a estatales. Es, sin embargo, la ecuación sobre la que pueden moverse las Gobernaciones después de la desición nacional de aumentar haberes.
Mientras en el Congreso siguen ingresando proyectos por los cuales la Nación aportaría los fondos necesarios para los aumentos en el interior -el procedimiento con más apoyos es el de El último en ensayar un aumento de sueldos fue el catamarqueño
Una mirada al esquema ideado por su ministro de Economía,
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