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"Se pasó de la raya y esas cosas van a tener que ordenarse", advirtió Fernández, al ser consultado sobre las declaraciones de Lott, quien había calificado de "populista" al Gobierno nacional.
El titular de la cartera política agregó: "ya vamos a ver cómo culmina este tema; no creo que Francia acepte tan pasivamente una expresión de esta característica".
En declaraciones radiales, Fernández advirtió que "es una barbaridad que un embajador le falte el respeto al presidente elegido por la voluntad popular de los argenitnos".
Y evaluó que "seguramente" el diplomático no representó "en este caso al gobierno de Francia, porque ha dado sobradas muestras de ser muy respetuoso de la Argentina y de su soberanía".
"Calificar a un gobierno no creo que sea ni una orden de la Cancillería francesa ni de su Presidente, que ha sido absolutamente respetuoso y colaborador de la Argentina en los peores momentos", subrayó Fernández.
De esa manera, el ministro diferenció al diplomático francés de su gobierno, por lo que desestimó que Francia "acepte pasivamente" las afirmaciones de Lott.
Ante una consulta acerca de los calificativos utilizados por el embajador francés, Fernández dijo que "esas valoraciones las tendrá que guardar para él" y rechazó que "en el mundo diplomático sea muy sano hacer ese tipo de apreciaciones".
Ayer, desde el oficialismo, la primera dama, Cristina Kirchner, cuestionó en duros términos al embajador de Francia, al asegurar que el diplomático debe entender que "está en un país soberano".
"Vamos a seguir respetando a la Nación francesa, pero le vamos a pedir que por favor de instrucciones a su embajador para que sepa que está en un país soberano y que el que decide es su Presidente, su Parlamento, su Poder Judicial", remarcó Cristina Kirchner.
El embajador de Francia había cuestionado la actitud "populista" y "un poco sesentaiochista" (en alusión al Mayo francés de 1968) del Gobierno de Néstor Kirchner.
El embajador agregó que el Gobierno kirchnerista adoptó en el conflicto con la empresa francesa Suez, controladora de Aguas Argentinas, "una posición populista, un poco sesentaiochista, que puso en dificultades nuestras empresas".
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