Ahora debemos preguntarnos si estamos dispuestos a encarar soluciones y enfrentar los sacrificios sin pretender ninguna ayuda material del exterior, innecesaria por otra parte. Debemos responder si queremos reinsertarnos en el mundo, superar el círculo vicioso de la deuda y el desempleo e inaugurar una nueva institucionalidad democrática, regional y personalizada.
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