En el trabajo presentado ayer ante el Grupo de los 30 se destacaron también las distorsiones microeconómicas sectoriales que afectan a la economía argentina. Son las siguientes:
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Energía (gas y electricidad): las tarifas residenciales han sido congeladas en los niveles previos a la devaluación de 2002. Para comercios e industrias han sido ajustadas, pero están aún por debajo del costo marginal de producción de largo plazo.
Combustibles (en especial gasoil): severas regulaciones existen en el sector, incluyendo retenciones a las exportaciones, prohibiciones a la exportación y control de los precios domésticos.
Carne y productos básicos: bajo condiciones normales, estos sectores deberían estar en auge gracias a los altos precios internacionales y la demanda. En la Argentina, de todos modos, esos mercados están distorsionados por tres leyes de regulación que determinan qué actividad es rentable y cuál no. Esas regulaciones son retenciones a las exportaciones, restricciones cuantitativas a la exportación y control de precios locales del set de precios internos afectados por las retenciones.
Granos (cereales y aceites): estos commodities están sujetos a una alta y variable retención a las exportaciones. Si bien está por verse si las retenciones caerán en caso de que desciendan los precios internacionales, creemos que es poco probable por el efecto negativo que esa reducción tendría sobre las cuentas fiscales.
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