El ministro Martín Lousteau fue ayer a almorzar con la dirigencia de la UIA. La crisis internacional
fue parte de la charla.
El ministro de Economía, Martín Lousteau, les prometió a los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA (Unión Industrial Argentina) que «en un mes, un mes y medio a lo sumo» pondrá a disposición de las pymes «líneas de financiación a largo plazo, en las que se subsidiará la tasa o se fijará un seguro de tasa». En cambio, les dijo que por ahora el tan meneado Banco de Desarrollo deberá esperar mejores días en los mercados financieros internacionales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este sentido, agregó que las líneas de crédito para financiar inversiones se canalizarán a través de entidades comerciales (públicas y privadas), y que las AFJP «podrán aportar fondos, pero a tasa de mercado. De lo contrario se estaría perjudicando a los aportantes. Por eso, la diferencia entre la tasa de mercado y la que pagarán las pymes se subsidiará con fondos públicos», explicó.
Además, defendió las retenciones al campo como el mecanismo más idóneo para sostener el tipo de cambio. Afirmó que «si entraran al mercado todos esos dólares de exportaciones, el dólar se desplomaría y queremos mantener la competitividad de nuestra industria».
Agregó que la medida no sólo tenía fines recaudatorios sino además apunta al «equilibrio social».
Aseguró también que el problema del alza de los alimentos «es mundial», y hubo consenso en que -aun si China viera afectadas sus exportaciones a Estados Unidos por imperio de la crisis-«primero dejarán de comprar hierro y cobre antes que soja», por lo que el valor de la oleaginosa no debería sufrir bajas.
Respecto del largamente esperado (por la UIA) banco de desarrollo, que seguiría el modelo del brasileño BNDES, el ministro dijo que el momento no era el mejor, pero no descartó de plano la idea de que algún día se lo ponga en marcha. La noticia no es buena para su predecesor, Miguel Peirano, a quien se le prometió la presidencia de ese (por ahora hipotético) banco cuando abandonó el sillón de Economía. «Con el banco ténganme paciencia, muchachos...», pidió.
El jefe del Palacio de Hacienda almorzó ayer en la sede de la central fabril con su titular, Juan Carlos Lascurain, y los dirigentes Federico Nicholson (Ledesma), Adrián Kaufmann Brea (Arcor), José Ignacio de Mendiguren ( indumentaria), Juan Carlos Sacco (gráficos), Roberto Arano (Tucumán), Osvaldo Rial ( UIPBA), Guillermo Moretti (Santa Fe) y Roberto Domenech (COPAL).
Al ministro lo acompañaron los secretarios Fernando Fraguío (Industria) y Hugo Secondini (Finanzas), y los subsecretarios Alejandro Tinivelli (Industria) y Eric Calcagno (Pymes).
Lousteau les dijo a sus contertulios que Secondini y Carlos Weitz, presidente de la Superintendencia de AFJP, estaban trabajando aceleradamente en el tema para poder hacer anuncios oficiales antes de los próximos 90 días.
Subsidio
Después, Lascurain aprovechó el encuentro para recordarle al ministro un tema que toca de manera directa al sector que representa: el metalúrgico. Sucede que a los productores de bienes de capital se les otorga un subsidio (otro más...) en forma de un bono por el que se les reconoce 12% del valor de sus productos, un mecanismo de aliento a la sustitución de importaciones. Ese régimen caduca a fin de año, por lo que Lascurain le pidió al ministro la prórroga.
La situación rápidamente (es un decir: el diálogo sobre este tópico insumió casi 45 minutos) devino doblemente incómoda: por un lado el resto de la mesa no entendía por qué el presidente de la entidad se tomaba buena parte del almuerzo con el ministro para un tema sectorial; por el otro, Lousteau se mostró muy poco permeable al pedido de Lascurain.
Finalmente, el ministro intentó cerrar la cuestión recordando que un estudio de la UBA sobre esos bonos había dado como resultado la objeción de 99% de las operaciones alcanzadas por el régimen, al que -dijo-«le falta transparencia». Lascurain intentó refutarlo diciéndole que muchas de esas objeciones eran «meras formalidades, como la falta de un papel, una coma...», pero Lousteau le retrucó: «Sí, pero en la mayoría de los casos se comprobaron facturas truchas, de empresas inexistentes». Conclusión: no parece tener futuro ese subsidio.
En la última parte de la charla, Lousteau pareció asumir más el rol de economista académico que el de funcionario de un gobierno, y pasó a explicar la crisis internacional. Dijo que -a diferencia de lo que sucedió con el «efecto tequila», en el que se sabía dónde terminaba-«lo grave de esta situación es que es imposible predecir dónde termina». De todos modos, aseguró, una vez más que la Argentina está mejor preparada que otros países para enfrentarla.
En ese sentido, citó el caso de Brasil, que -aseguró- «depende más que nosotros del flujo de fondos». Agregó que tanto los vecinos como China buscarán mercados alternativos al de Estados Unidos en el caso de que caiga el consumo en el mayor mercado del planeta (todo hace suponer que será así). «En esta eventualidad vamos a tener que avanzar en la integración productiva con Brasil y defendernos juntos de la posible avalancha de productos chinos.»
Dejá tu comentario